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El abandono de pacientes en los hospitales es un problema cada vez más serio en Puerto Rico, y se ve agravado cuando esa persona es paciente de salud mental.

Esa realidad, que tan fuertemente está impactando los servicios de salud en la Isla, fue discutida a fondo en la reciente Cumbre de Salud Mental de la Asociación de Hospitales de Puerto Rico.

La ponencia titulada ‘Panorama de abandono en hospitales agudos’ estuvo a cargo de Sarah I. Villanueva Cabrera, directora ejecutiva del Hospital San Carlos Borromeo.

Lcda. Sarah I. Villanueva Cabrera, directora ejecutiva del Hospital San Carlos Borromeo.
Lcda. Sarah I. Villanueva Cabrera, directora ejecutiva del Hospital San Carlos Borromeo.

Según señaló, la evidencia muestra que los pacientes con mayor probabilidad de ser abandonados en un hospital son aquellos que viven solos; aquellos que llegan al hospital sin acompañantes; los que no cuentan con recursos familiares; pacientes de 60 años o más; los que tienen algún tipo de limitación física para hacer sus cosas; los que no cuentan con recursos económicos y aquel que no cuenta con servicios básicos como agua, luz, comida o que vive en condiciones infrahumanas.

En el manejo de estos casos, afirmó, las instituciones de salud enfrentan numerosas dificultades entre las que mencionó la falta de recursos de apoyo, como familiares; problemas de comunicación con las oficinas locales del departamento de la Familia; la asignación de un manejador de caso, trabajador social o técnicos responsables de evaluar el caso, dificultad en recopilación de documentos para completar los trámites; identificación de posibles ingresos; el proceso burocrático para completar proceso de ubicación; y finalmente la aprobación del hogar donde va a ubicarse al paciente.

Todas estas dificultades representan un gran reto para los hospitales, ante la falta de empatía y apoyo familiar, escasos recursos de sus familias, falta de acuerdos entre agencias responsables, y demasiado tiempo para asignar la ubicación a los pacientes, lo que resulta en “un impacto económico para el hospital”.

Lcda. Gisselle Van Derdys, administradora del Hospital Buen Samaritano.
Lcda. Gisselle Van Derdys, administradora del Hospital Buen Samaritano.

Con esa descripción del cuadro que enfrentan los hospitales coincidió Gisselle Van Derdys, del Hospital Comunitario Buen Samaritano, quien precisó que entre los retos identificados resaltan la falta de integración y apoyo familiar, así como la falta de respuesta rápida por parte de las agencias pertinentes.

Sobre el particular, expresó que se enfrentan con las diferencias entre agencias sobre cual debe asumir la responsabilidad del caso, el tiempo extendido en espera de vistas en el tribunal; el proceso de peticionar custodia al departamento de la Familia y solicitar el cumplimiento con la Ley 121 del 2019 conocida como ‘Carta de derechos y la política pública del Gobierno a favor de los adultos mayores”.

Destacó, igualmente, que todo ese proceso resulta en un “impacto económico negativo para el hospital”.

Informó que, en su institución, Hospital San Carlos Borromeo, se abandonaron 29 pacientes durante el 2023, muchos de ellos de salud mental y cerca del 80 % con edades superiores a los 60 años. De estos 29 pacientes, cinco fallecieron, sostuvo. Uno de ellos estuvo 64 días en el hospital. Villanueva Cabrera apuntó que, al momento de ofrecer su charla, tenían 210 días denegados por los planes médicos. Mencionó además el caso de dos pacientes con quienes se utilizó la Ley 121 para entregarlos a sus familiares.

Dr. Luis E. Meléndez Cintrón, administrador Hospital Menonita CIMA.
Dr. Luis E. Meléndez Cintrón, administrador Hospital Menonita CIMA.

Por su parte, el doctor Luis E. Meléndez Cintrón, administrador del Sistema de Salud Menonita, habló sobre el abandono de pacientes en hospitales psiquiátricos. Afirmó que existe una “transinstitucionalización” en Puerto Rico, y se refirió a la población penal de la Isla que, indicó, un 7.3 % tiene diagnóstico con algún trastorno severo de salud mental, y que 36 % no recibe tratamiento médico para su condición.

Habló también de poblaciones especiales, entre las que mencionó a las personas sin hogar, el 28 % de los cuales tiene alguna condición de salud mental, y la de los confinados, que un 51 % sufre del abuso de sustancias y un 36 % tiene además alguna condición de salud mental.

Sobre la infraestructura hospitalaria de Psiquiatría en Puerto Rico indicó que hay un total de 602 camas, con un censo promedio de 443. La utilización por cada 10,000 habitantes es de 82.8 en Puerto Rico, frente a 72 en Estados Unidos. La estadía promedio en la Isla es de seis días, similar a la de 6.1 de Estados Unidos.

Lcda. Miglisá L. Capó Suria, vicepresidenta de Asuntos Legales de Metro Pavia Health System.
Lcda. Miglisá L. Capó Suria, vicepresidenta de Asuntos Legales de Metro Pavia Health System.

“El problema más serio en Puerto Rico son los residenciales para pacientes de salud mental. Hay que incrementar los centros de cuido”, afirmó.

Miglisá L. Capó Suria, vicepresidenta de Asuntos Legales de Metro Pavia Health System, reclamó que hay que abrir más camas para la atención de estos pacientes y dar mucha más atención a los hogares que están operando en estos momentos y ofreciendo servicios a esa población.

Entre las razones para ello mencionó que no están llevando a los pacientes a sus citas y carecen de las herramientas para manejar estos pacientes. “El área de licenciamiento debe ser más activa en su evaluación”, señaló.

Respecto al área legal indicó que hay que reclamar la pronta calendarización de los casos, así como requerir un mayor compromiso de los familiares.

Marta Rivera Plaza, directora ejecutiva de San Juan Capestrano y presidenta del comité de Salud Mental de la AHPR.
Marta Rivera Plaza, directora ejecutiva de San Juan Capestrano y presidenta del comité de Salud Mental de la AHPR.

Marta Rivera Plaza, presidenta del comité de Salud Mental de la Asociación de Hospitales de Puerto Rico (AHPR), informó mientras tanto, que existe un compromiso a nivel gubernamental de crear un protocolo para determinar a qué agencia le tocan los distintos casos, cuales le corresponden al departamento de la Familia, y cuales a la Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción (ASSMCA).

Indicó además sobre un proceso mediante el cual los abogados y los representantes de los pacientes fueron educados sobre la experiencia real y el hecho de “que tenemos que conversar de otra forma”.


“Los casos de salud mental exacerban la situación y es un riesgo que hay que atenderlo institucionalmente”


Lcdo. José S. Rosado

Señaló que ASSMCA tiene intención de ayudar y se les pidió que crearan más hogares, que los auditen más y entrenen mejor a su personal, a la vez que se aprueban y aplican nuevas regulaciones. Adelantó que hay un proyecto del Senado que propone la creación de un vehículo para acelerar los procesos judiciales en estos casos.

Lcdo. José S. Rosado, director ejecutivo del Bayamón Medical Center Puerto Rico y del Women and Children’s Hospital, y actual presidente de la Junta de directores de la AHPR.
Lcdo. José S. Rosado, director ejecutivo del Bayamón Medical Center Puerto Rico y del Women and Children’s Hospital, y actual presidente de la Junta de directores de la AHPR.

José S. Rosado, director ejecutivo del Bayamón Medical Center y Puerto Rico Women and Children’s Hospital, aseguró que los casos de pacientes abandonados en hospitales se han incrementado de manera histórica.

Reiteró que el proceso de visitas al tribunal crea una carga adicional a los hospitales. “Los casos de salud mental exacerban la situación y es un riesgo que hay que atenderlo institucionalmente”.

Resaltó igualmente el impacto económico de todo este proceso y la carga administrativa que le impone a los hospitales en el uso de sus recursos. Informó que hasta finales del 2023 cerca de 13 pacientes fueron abandonados en su hospital, sobrepasando los 11 del año anterior. Algunos de ellos, dijo, estuvieron hospitalizados por hasta 53 días y ya había uno que llevaba 26 días.

Confirmó el listado de retos antes mencionados y lo atribuyó a “un problema social que tenemos: la falta de empatía y apoyo familiar”.

Agregó que “toma demasiado tiempo asignar la ubicación de los pacientes, con el consiguiente impacto para el hospital”. Estimó en cerca de $180,000 el costo incurrido hasta fines del año pasado.

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