Calce: De izquierda a derecha: Dr. William Lugo, director médico del Hospital San Juan Capestrano; Dra. Nayda Román, directora de la Comisión para la Prevención del Suicidio y la Dra. Catherine Oliver, administradora de la Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción (ASSMCA).
Una de cada 15 personas en Puerto Rico podría estar padeciendo de esquizofrenia, tomando como base una prevalencia estimada entre 3 a 10 % de la población. Esto representa de 96,000 a 320,000 personas, dentro de un universo de 3.2 millones de habitantes en la isla.
La realidad, sin embargo, podría ser peor ya que estos datos responden a un análisis sobre la salud mental del país que se realizó en el 2016. Expertos estiman que la ocurrencia de situaciones estresantes -como el huracán María, los terremotos del sur de la isla, la pandemia de COVID y la crisis económica- pudieron haber contribuido al desarrollo de más casos de este trastorno mental que se estima, a nivel mundial, afecta aproximadamente a 24 millones de personas o una de cada 300. Esto, pues se entiende que factores ambientales, como infecciones virales, el estrés y el abuso de sustancias, entre otros escenarios, pueden disparar esta condición en personas con predisposición genética.
“Estamos trabajando en un estudio de más de 10 años para identificar estos trastornos y poderlos visibilizar. En un año y medio tendremos datos más precisos sobre la prevalencia en la isla”, dijo la doctora Catherine Oliver Franco, administradora de la Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción (ASSMCA).
La funcionaria anticipó que, con los nuevos datos que se espera estén finalizados y disponibles para principios del 2027, se estima que la prevalencia de esta condición pudiera ser mayor.
“La esquizofrenia es una enfermedad mental grave, crónica y compleja que provoca que las personas pierdan el contacto con la realidad. Afecta la forma en que una persona piensa, siente y se comporta. Y su manejo requiere un enfoque multidisciplinario que combine tratamiento farmacológico, terapias psicosociales y un entorno de apoyo”, precisó Oliver Franco.
Sus comentarios surgieron durante una reciente conferencia de prensa enmarcada en el Día Mundial de la Esquizofrenia en la cual portavoces del Departamento de Salud, la Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción (ASSMCA), el Hospital San Juan Capestrano y la Comisión para la Prevención del Suicidio ofrecieron una radiografía de esta condición y abordaron algunos de los mitos que la rodean.
Mientras los nuevos datos están disponibles, la doctora Nayda Román, directora de la Comisión para la Prevención del Suicidio, informó que anualmente en Puerto Rico se reportan unas 286 muertes por suicidio, a una tasa de 7.8 por cada 100 mil habitantes. De esos, sostuvo, 13 % de los hombres y 11 % de las mujeres tienen un diagnóstico de esquizofrenia, según datos del 2022.
Según la experta, en la ruralía es donde se perciben las tasas más altas de suicidio en Puerto Rico, especialmente en los municipios de Aibonito, Adjuntas, Orocovis, Barranquitas, Naranjito, Camuy, Rincón, Vieques y Culebra. Esquizofrenia, junto a depresión y ansiedad, son los tres diagnósticos de salud mental más prevalentes en las muertes por suicidio, siendo la mayoría cometidos por hombres de 50 años o más.
Román resaltó, no obstante, que desde el 2014 se ha notado una merma en la cantidad de suicidios reportados al año en Puerto Rico.
“Es posible tener una vida plena con este diagnóstico, especialmente con un diagnóstico temprano y adherencia a tratamiento”, dijo.
El doctor William Lugo, director médico del Hospital San Juan Capestrano, subrayó, por su parte, la importancia de la intervención temprana, partiendo de que en cada episodio de esta condición se deteriora el cerebro, ocasionando que los medicamentos pierdan su efectividad.
El psiquiatra advirtió, además, que hay muchos mitos y estigmas que rodean a esta condición y a los que la padecen.
“Lo primero es que se categoriza siempre a los esquizofrénicos como personas violentas. Y la realidad es que no son más violentas que una persona sin esquizofrenia o sin ningún tipo de trastorno de salud mental”, señaló.
Dificultades con las preautorizaciones de los planes médicos para la cobertura de los medicamentos más modernos y problemas de acceso a servicios fueron algunos de los retos mencionados por el doctor Lugo.
“Es importante exponerla y visibilizarla. Esta población es muchas veces olvidada”, comentó, por su parte, la doctora Oliver Franco.
La trabajadora social y sicóloga clínica explicó que los síntomas de la esquizofrenia se dividen en tres categorías: positivos, negativos y cognitivos.
“Imagine intentar trabajar mientras una voz le dice constantemente que no vale nada. Esa es la realidad de muchos pacientes. Y esto ocurre mientras tratan de mantener una vida cotidiana”, dijo.
Además de coincidir en la importancia del diagnóstico temprano, Oliver Franco explicó que el tratamiento de esta condición incluye antipsicóticos, terapias psicosociales, rehabilitación cognitiva, terapia familiar, manejo de casos y, en ocasiones, hospitalización.
Advirtió que la estigmatización y el rechazo familiar hacia estos pacientes suelen retrasar su diagnóstico, mientras comentó que el uso de sustancias como marihuana, cocaína y fentanilo complican la detección. Lamentó, además, la falta de suficientes psiquiatras debido a la emigración profesional.
No obstante, Oliver Franco insistió en que, a pesar de ser un trastorno mental grave, la esquizofrenia puede ser tratable, si se aborda de una forma correcta.
“Con intervención temprana, acceso a servicios adecuados y apoyo familiar, las personas con esquizofrenia pueden mejorar significativamente y llevar una vida plena y significativa. En Puerto Rico, abordar los retos estructurales y sociales es fundamental para mejorar el diagnóstico y tratamiento de esta condición”, concluyó.











