Calce: El Dr. Pablo Rodríguez Ortiz, director médico del Hospital de Trauma de Puerto Rico trabaja en la institución desde 1991.
Construido hace 65 años, en 1960, el Hospital de Trauma en Centro Médico se avecina a lograr dos metas. La primera es una que ha estado en agenda desde hace más de tres décadas, lograr la acreditación Nivel 1 que otorga el Colegio Americano de Cirujanos. La segunda, mientras tanto, es que a principios del próximo año comience la construcción del nuevo Hospital de Trauma con el fin de que una estructura más segura y resistente a terremotos pueda inaugurarse durante este cuatrienio.
En junio se anunció la aprobación del borrador final de los planos de la nueva facilidad, que se distingue como el primer y único Hospital de Trauma de Puerto Rico y el Caribe. La estructura se ubicará en parte de donde actualmente se encuentra la Plazoleta de Centro Médico. Y aunque la obra no ha comenzado, ya el área fue acordonada para restringir el acceso peatonal y preparar la zona para la construcción.
Dentro del diseño del hospital, que aún se trabaja, se destaca que la nueva facilidad tendrá diez pisos, siendo el último la base para el helipuerto. Las proyecciones son que el sótano y el primer piso estén listos para el 2028, de modo que esa parte del hospital pueda comenzar a operar inicialmente allí el manejo agudo de pacientes de trauma. En ese primer piso estará la Unidad Estabilizadora, las salas de operaciones y la Unidad de Cuidado Intensivo.
La historia detrás de un sueño
La historia del Hospital de Cuidado Agudo Especializado en Pacientes Politraumatizados, mejor conocido como el Hospital de Trauma, se remonta a hace 34 años, cuando comenzó operaciones. Previo a ese momento, en Centro Médico estos casos se atendían a través de las Residencias médicas de Cirugía. Los pacientes del área metropolitana se atendían en el Hospital Municipal de San Juan y los que llegaban del resto de la isla se canalizaban a través del Hospital Universitario de Adultos.
“No había estructura de manejo, protocolo, sangre, ni equipo especializado para atender casos de trauma”, relató el doctor Pablo Rodríguez, quien trabaja en este hospital desde 1991, cuando comenzó como facultativo del servicio de trauma del departamento de Cirugía.
Según contó, cuando el doctor Jaime Rivera Dueño fue secretario de Salud (1977-1984), se formó un comité para viabilizar el establecimiento de un centro de trauma. Bajo esta iniciativa sus miembros visitaron varios centros de trauma en Estados Unidos hasta que finalmente se generó el concepto inicial con la inauguración del Hospital de Trauma en 1991.
“Desde ese primer día estuve ahí -el 1 de febrero de 1991 cuando se originó el Centro de Trauma de Puerto Rico- como uno de sus facultativos, con el doctor Gilberto Rodríguez Morales como el primer director del hospital”, recordó Rodríguez, natural del pueblo de Corozal. Posteriormente, dijo, la dirección médica del Centro de Trauma pasó a manos del doctor Alberto Suárez, hasta 1999, cuando le ofrecieron la posición.
“Cuando el doctor Juan Nazario me contrata para ser en 1999 el director del Centro de Trauma, la única pregunta que le hice, porque ni el sueldo, fue que yo quería traer a Puerto Rico al Nivel 1 para esta facilidad y que si él estaba en sincronía conmigo. Y me dijo que sí. Dejé el Hospital de Veteranos, donde era facultativo ‘full-time’, con buen sueldo y beneficios. Lo hice porque tenía una visión por este país. Y mi visión no ha cambiado: llevar a Puerto Rico al Nivel 1 para el Hospital de Trauma, el mayor nivel de cuidado médico de trauma que se le puede dar a un hospital”, comentó Rodríguez.
A ese momento, para la década de 1990, el cirujano era el ‘chairman’ del Comité de Trauma del Colegio Americano de Cirujanos, capítulo de Puerto Rico, posición que ha vuelto a ocupar en los últimos siete años.
“Ahora mismo hay 48 estados con, por lo menos, un centro de trauma Nivel 1. Nosotros en Puerto Rico somos Nivel 1 designados por el estado (‘State Designated, Level 1, Trauma Center’). Pero quiero que sea por la designación que emite el Comité de Trauma del Colegio Americano de Cirujanos, que evalúa todos los centros de trauma de Estados Unidos. Y cuando nos certifiquen, van a validar que el manejo que hacemos a los pacientes de trauma en Puerto Rico es el mismo del mejor hospital de trauma de Estados Unidos”, explicó.
Camino a la meta
El trauma es la primera causa de muerte, antes de los 44 años, a nivel mundial. Ante esta realidad, el tiempo para canalizar y atender estos pacientes es un factor indispensable dentro de su manejo, tratamiento y recuperación, en los casos donde el paciente sobreviva. La mayoría de los casos de trauma muere en una hora. El tiempo actual del manejo de estos casos en Puerto Rico hasta llegar al Hospital de Trauma es de unas seis horas, por, lo cual se trabaja en varios factores para que puedan llegar más rápido a la facilidad. “El manejo tiene que ser perfecto y en poco tiempo, porque se compromete el paciente”, dijo Rodríguez.
“Y cuando nos certifiquen, van a validar que el manejo que hacemos a los pacientes de trauma en Puerto Rico es el mismo del mejor hospital de trauma de Estados Unidos»
Dr. Pablo Rodríguez Ortiz
Como herramienta base para tener la mejor preparación posible para atender estos casos, y el hospital sea considerado Nivel 1el cirujano requiere que el personal hospitalario tome el curso del ‘Advanced Trauma Life Support’, un programa educativo del Colegio Americano de Cirujanos que enseña sobre el manejo sistemático y conciso para la evaluación inicial y el tratamiento de pacientes con lesiones graves.
Además, con el fin de compaginar cuidado de excelencia con manejo rápido, en abril de 2000 Rodríguez comenzó un registro de casos de trauma. “Antes la gente me preguntaba cuántos niños, mujeres, accidentes de carro o heridas de bala se habían atendido, cuántos casos eran severos y los días más comunes que ocurrían. Y no sabía. Ahora tengo la información en minutos”, indicó.
Y poco a poco, en las últimas tres décadas, el Hospital de Trauma ha ido fortaleciendo su estructura, plantilla y operación. Además, ha ido integrando elementos necesarios para lograr la designación del Nivel 1 del Colegio Americano de Cirujanos.
Algunos de los elementos que han incorporado han sido la adquisición de un coordinador de trauma, un asistente de servicios administrativos, un coordinador de servicios de emergencias médicas, un manejador de casos de trauma y un oficial de entrenamiento especializado, entre otro personal técnico y con experiencia en el área de trauma. Además, establecieron una oficina de investigación de trauma, un programa de prevención de lesiones llamado ‘Terrores en las Carreteras’ y un programa de transfusiones múltiples, entre otros servicios adecuados para atender estos casos.
El Hospital también cuenta con una Oficina de Entrenamiento de Trauma, un sonograma de trauma abdominal (FAST) para agilizar los diagnósticos, un sistema de alerta de trauma para avisar cuando llegan estos casos y un conjunto de endoscopía (gastroscopio, broncoscopio y laparoscopio). Otros equipos médicos adquiridos han sido: TPOD para estabilizar fracturas pélvicas, reducir el dolor y la pérdida de sangre, PRISMA para la rehabilitación visual después de una lesión cerebral o accidente cerebrovascular, y un infusor nivel 1 o dispositivo médico para calentar y administrar grandes volúmenes de fluidos (como sangre) a alta velocidad en casos de hemorragia grave o traumatismos.
También se han agregado más camas para la unidad de cuidado intensivo de trauma, tienen una Unidad Estabilizadora, se logró la integración al ‘National Trauma Data Bank’, cuentan con servicio de reimplantes y tienen un programa de cuidado paliativo, entre otros equipos, protocolos, programas de servicio y educativos, además de una plantilla altamente especializada.
“Traje programas de educación para mejorar el cuidado crítico de los intensivos y empezamos a establecer protocolos de cómo manejar pacientes. Han sido sobre 80 adiciones y, a medida que íbamos añadiendo, se iba fortaleciendo la probabilidad de ser Hospital de Trauma Nivel 1. Como conocía lo que se necesitaba, lo tenía en mente y lo fui organizando. Cuando ya estábamos listos, empezamos a hacer requerimientos a los directores ejecutivos que estaban por encima de mí sobre las cosas que faltaban, esperando que entendieran que estábamos listos”, dijo Rodríguez.
Urge una nueva estructura
Por su experiencia y conocimiento, el doctor Rodríguez sabe que cuando representantes del Colegio Americano de Cirujanos vengan a evaluar la facilidad, se enfocarán en el cuidado y atención médica, “más allá de si un techo está bonito o pintado”. “Ellos vienen a buscar cuidado de excelencia. Si no, se montan en un avión y se van. Ellos no vienen a negociar”, reiteró.
Durante años, el cirujano ha esperado el momento de que esto ocurra pues, aunque muchos entendían la importancia de que Puerto Rico pudiera alcanzar este logro, no notaba el entusiasmo para ayudar a materializarlo.
Advirtió que, poco antes de la pandemia de COVID-19, recibió un escrito sobre unos ingenieros estructurales del Recinto Universitario de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico (UPR) que advertían de la fragilidad del Centro de Trauma para aguantar un fuerte terremoto. Ese informe -publicado en el 2015 por un grupo de expertos de la UPR- advertía que cuatro de los nueve hospitales de Centro Médico, incluyendo el Hospital de Trauma, podrían colapsar o quedar inoperantes ante un sismo de gran magnitud. La recomendación era que las instalaciones afectadas fueran construidas sobre aisladores de base, sistema que se edifica en los cimientos de las estructuras para hacerlas sismorresistentes.
“Entonces vino el terremoto”, dijo Rodríguez sobre los terremotos ocurridos al sur del país a principios del 2020. La estructura donde actualmente ubica el Hospital de Trauma data de la década de 1960, por lo cual no cumple con enmiendas estructurales del código de construcción de 1987 para establecer parámetros de edificación a prueba de sismos. Además, según ha trascendido, las 69 camas que tienen -incluyendo 22 de la Unidad de Cuidado Intensivo y ocho de la Unidad Estabilizadora- no serían suficientes en caso de una emergencia de gran magnitud como ésta.
Cuando formó parte del ‘Task Force’ de médicos durante la pandemia de COVID-19, Rodríguez le hizo una presentación a la entonces gobernadora Wanda Vázquez sobre el Hospital de Trauma y la necesidad de hacer una estructura sismorresistente. La entonces funcionaria le notificó luego que le asignaría $250 millones a través del departamento de Vivienda para la construcción del nuevo Hospital de Trauma. Los fondos provendrían del gobierno federal asignados para la reconstrucción del país.
Luego, bajo la gobernación de Pedro Pierluisi, el cirujano le dio seguimiento a la asignación de fondos y, según recuerda, el mismo ejecutivo lo mencionó públicamente en varias ocasiones. Y durante su campaña, la actual gobernadora, Jenniffer González, también destacó la importancia del Hospital y que lograra la designación de Nivel 1.
“La asignación del dinero se le debe a Wanda Vázquez, pero la primera administración que le pone atención de lleno al Hospital de Trauma, escogiendo un lugar factible para hacerlo, con un diseño que se está preparando y el desarrollo necesario para lograr el Nivel 1 es la gobernadora de ahora”, reiteró Rodríguez.
La Fundación Asistencia Centro de Trauma auspició la programación arquitectónica o el proceso mediante el cual se analizan y toman decisiones para definir los requisitos de un proyecto antes de iniciar su diseño. Esto incluyó la determinación de cuantas salas de operaciones se necesitarían, cantidad de camas y equipo fundamental (MRI, CT Scan, etc.), entre otras necesidades y objetivos en función de los espacios. El documento se le donó a la Administración de Servicios Médicos (ASEM) y posteriormente a la firma de arquitectos De la Torres Estévez, la cual se encargó de hacer los planos, que incluyen, además, cinco salas de operaciones.
“La programación establece lo que se necesita. Por ejemplo, que en el primer piso esté la unidad estabilizadora, salas de operaciones e Intensivo para correrlo todo al mismo nivel, no estar subiéndolos, buscando el mejor cuidado de los pacientes. Y esa programación es la idea de lo que debe ser el Hospital de Trauma, con sus facilidades, lo que tiene que contener, la distribución de los espacios, en qué lugar colocarlos”, dijo Rodríguez, quien reiteró que la estructura debe ser, además, sismorresistente.








