Dra. Gabriela Nieves Mártir, farmacéutica clínica de Axium Healthcare.
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Calce: Dra. Gabriela Nieves Mártir, farmacéutica clínica de Axium Healthcare.

La importancia de la resistencia antibiótica no es un asunto nuevo, pero sí un problema creciente y silente, aseguró la doctora Angélica García Seguí, gerente del Programa de Infecciones Asociadas al Cuidado de la Salud y Resistencia Antimicrobiana.

Durante una presentación titulada ‘Utilización de antibióticos y resistencia antimicrobiana en el ambiente hospitalario’, la epidemióloga con certificación en control de infecciones advirtió que se anticipa que para el 2050 habrá un dilema de insuficiencia de antibióticos.

Agregó que se estima que uno de cada 31 pacientes hospitalarios tiene al menos una infección asociada a la atención sanitaria (HAI). Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) las definen como infecciones que los pacientes adquieren mientras reciben, o poco después de recibir, atención médica. Se anticipa que la resistencia antimicrobiana se convertirá en una crisis de salud global.

“Hay que tener cuidado con las prescripciones, que a veces se dan de forma muy exagerada”, dijo la doctora durante un taller organizado por el Proyecto QIP (Quality Improvement Program) de la Asociación de Hospitales de Puerto Rico (AHPR). “La Sociedad de Enfermedades Infecciosas recalca que tenemos que cuidar los antibióticos y crear más políticas públicas para que se restrinjan”, sostuvo.

García Seguí advirtió sobre la importancia de fortalecer la vigilancia epidemiológica. “Muchas veces tenemos los datos, pero no están organizados”, reconoció. Mientras, comentó, surgen más patógenos que presentan resistencia a antibióticos. “La ‘klebsiella’ está a dos por chavo en los hospitales”, denunció. Esta es una bacteria que generalmente vive en los intestinos y puede causar infecciones graves, como neumonía, infecciones urinarias o de heridas. Generalmente se le conoce como una superbacteria por su resistencia a muchos antibióticos, lo que dificulta su tratamiento. “Si ahora es un problema, no se sabe qué va a pasar en dos a tres años”, dijo García Seguí.

Dentro del impacto clínico de la resistencia antimicrobiana, mencionó una mayor mortalidad, así como el hecho de que estancias hospitalarias prolongadas generan gastos más elevados. “Es importante tener comités de control de infecciones y programas de optimización de uso de antibióticos. Las guías están disponibles”, sostuvo.

Cuidado con los eventos adversos

Durante el mismo taller organizado por el Programa QIP, la farmacéutica doctora Gabriela Nieves Mártir, de Axium Healthcare, abordó el tema de la ‘Prevención de eventos adversos por medicamentos: enfoque en anticoagulantes y polifarmacia”.

Comenzó definiendo un evento adverso como “el efecto no deseado de un medicamento”. Mientras, advirtió que, de los anticoagulantes, el efecto mayor es trombocitopenia o recuento bajo de plaquetas inducida por heparina, lo cual puede terminar en trombosis. “Hay que tratarlo lo antes posible. Cada hospital debe tener un protocolo para esto”, alertó. Sobre los inhibidores para reversar esta situación, comentó que los inhibidores no permiten que la enzima se metabolice. Señaló, sin embargo, que la pregunta en estos casos es si traerá efectos secundarios.

Por otra parte, señaló que, durante la consulta con el médico que lo atienda, especialmente durante una hospitalización, al mencionar los medicamentos que toma, el paciente no solo debe pensar en los recetados, sino en todos lo que ingiere, incluyendo los ‘over the counter’ y suplementos, entre otros, ya que “todo eso afecta, aunque piensen que no”. Y, de haber algún cambio o sustituto en la medicación, según había sido indicada, el paciente debe consultárselo luego a su médico o farmacéutico, enfatizó.

Nieves Mártir resaltó además en fomentar la educación al paciente, por ejemplo, brindándole materiales educativos de forma física para que la persona luego pueda estudiar su contenido de forma más detenida. Por otra parte, también llamó la atención a la polifarmacia, a la vez que reconoció que en la población de Puerto Rico es muy común que el paciente tenga más de una condición. “Todos nos podemos ayudar enfocados en la salud del paciente como meta final”, aseguró.

Mejorando la operación interna

El doctor José Rodríguez, director médico del Hospital General de Castañer, también participó en el taller, abundando sobre la importancia de la supervisión en los entornos hospitalarios, destacando una serie de estrategias y enfoques que ayudan a reducir errores, aprendiendo a la vez de fallos y consolidando una cultura de seguridad.

Dentro del personal hospitalario se pueden observar varias situaciones. Entre éstas, mencionó la transición de los estudiantes de Medicina hasta que terminan sus estudios. También señaló otros asuntos que pueden asomarse, como falta de compasión hacia el personal de Enfermería y síntomas de quemazón entre los empleados, así como poca o ninguna tolerancia y compromiso de algunos. “Tenemos que trabajar en equipo”, subrayó al reconocer que es normal que haya mucha presión, por lo que dentro de las estrategias para mejorar la operación hospitalaria recomendó que se deben impulsar programas de bienestar. “Tenemos que hacer un equipo de trabajo donde cada cual tenga su función, pero a la vez reconocer que ninguno es más grande o importante que otro”, apuntó. Además, destacó, urge que el director ejecutivo o CEO del hospital ejerza su liderazgo.

“Es importante tener comités de control de infecciones y programas de optimización de uso de antibióticos. Las guías están disponibles”

Dra. Angélica García Seguí

Por su parte, la licenciada Norma Torres Delgado, directora de Servicios Ancilares en COSSMA, presentó durante el taller una estrategia práctica y altamente efectiva que ha utilizado en su amplia experiencia hospitalaria: los ‘quality morning calls’. Esta iniciativa, recalcó, ayuda a fortalecer la comunicación clínica y organizacional.

Según explicó, se trata de una reunión que se hace diariamente, temprano en la mañana, en la que un grupo de empleados del hospital se reúne para discutir brevemente sobre los últimos acontecimientos de la operación diaria de la institución, identificando retos y asuntos que urgen de soluciones rápidas para asegurar la calidad y seguridad de la atención médica. Esos ‘quality morning calls’, dijo, pueden ser presenciales o virtuales, aunque resaltó la preferencia de que la mayor parte de las personas puedan estar de forma física para asegurar una comunicación más efectiva, así como la pronta solución de situaciones que urjan ser atendidas o mejoradas.

El fin de reunir a ese equipo multidisciplinario de varias áreas y programas del hospital, sostuvo, es definir y agilizar la toma de decisiones importantes, dentro de una coordinación interdisciplinaria. “Son reuniones cortas y precisas. Son una estrategia práctica”, afirmó al resaltar la importancia de llevar una agenda sugerida, para que no se extiendan mucho, así como de contar con el apoyo de la administración hospitalaria en la discusión de esas reuniones.

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