Desde dos perspectivas diferentes, pero con algunas similitudes, los licenciados Jaime Sanabria Montañez y Vivian Santiago Trinidad, abundaron sobre algunos retos que enfrenta el escenario laboral de Puerto Rico.
El encuentro ocurrió durante el HR Leadership Summit, actividad que organizó la Asociación de Hospitales de Puerto Rico (AHPR) enfocada en desafíos de cumplimiento, actualizaciones laborales, estrategias de retención de talento e intercambio de prácticas para fortalecer los equipos de trabajo y su eficiencia.
Sanabria Montañez centró su presentación en torno a la ‘gestión del riesgo laboral en el sector salud: prevención de conflictos y responsabilidad patronal’. Mientras, la participación de Santiago Trinidad giró en torno a la ‘violencia en el lugar de trabajo en el sector salud’.
Durante una interesante dinámica, el licenciado Sanabria Montañez, experto en Derecho Laboral de la firma ECIJA, presentó un reciente caso laboral que trabajó. Según relató, una empleada embarazada solicitó una licencia de descanso anclada en un certificado médico que reiteraba su necesidad de guardar reposo. No obstante, al poco tiempo, durante su período de descanso solicitado, la mujer estableció un negocio a poca distancia del lugar donde trabajaba. Tras corroborarlo personalmente, el abogado le aconsejó a su cliente, el dueño del lugar donde la mujer trabajaba originalmente, que procediera a despedirla ya que la fémina estaba cobrando el Seguro por Incapacidad no Ocupacional Temporal (SINOT) sin méritos para recibir este beneficio, según había quedado demostrado al verla laborar en otro negocio durante su alegada incapacidad y enfermedad.
“Tenemos que adiestrar a nuestro personal para que sepa cómo actuar y atender cada situación”
Lcda. Vivian Santiago Trinidad
Por otra parte, comentó, en los hospitales hay un derecho a la privacidad. Basado en ello, dijo, estas facilidades necesitan establecer políticas que informen claramente dónde las personas pueden grabar y dónde no. Por ejemplo, mencionó, el hospital podría determinar y anunciar que no se puede grabar en ciertos espacios sensibles, como las salas de emergencia y áreas de pacientes. Todo esto, dijo, debe estar basado en leyes estatales y federales que ya plantean otros aspectos relacionados, como cuestiones de seguridad.
Si no se establecen y dan a conocer estas políticas, indicó, podría haber personas violando leyes federales y estatales, sin saberlo. Los patronos, reiteró, tienen la obligación de educar a su empleomanía sobre estos temas, además de diseñar políticas relacionadas y asegurarse que se estén cumpliendo.
Otro asunto importante que los empleadores deben tener en cuenta es la línea fina que separa a los contratistas independientes de los empleados regulares. En muchos hospitales del país, comentó, mucho de su personal de enfermería labora por servicios profesionales, lo que incide en cuestiones de clasificación laboral, entre otras regulaciones establecidas por el Departamento del Trabajo. Pero, más allá de este personal específico, la clasificación de empleados es un dilema que enfrenta la industria hospitalaria, advirtió Sanabria.
Otros desafíos de carácter legal que mencionó también se deben trabajar incluyen el uso de la tecnología, la integración de inteligencia artificial y el pago de horas extras, entre otros. “Hay que tener políticas claras”, insistió.
Por su parte, Santiago Trinidad planteó al inicio de su presentación que “lo que sucede en el trabajo es un reflejo de lo que se vive en Puerto Rico”. Esto, dijo, se observa en los altos niveles de estrés laboral, mucho ‘turnover’ de empleados o rotación de personal, así como situaciones de violencia en el trabajo.
Según informó, la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA) define la violencia en el lugar de trabajo como cualquier acto o amenaza de violencia física, acoso, intimidación u otra conducta de carácter amenazante que tenga lugar en el entorno laboral. Estas manifestaciones, sostuvo, pueden ir desde agresiones verbales hasta actos de violencia física que pueden afectar tanto al personal como a clientes, pacientes o visitantes.
La fundadora de HR Law Consultants of Puerto Rico explicó que hay tres tipos de violencia en los hospitales. Una es generada por pacientes por una variedad de ocurrencias, como largas horas de espera, entre otras situaciones que se traducen, por ejemplo, en actos de agresividad contra el personal. Otra es producida por empleados dentro de varios escenarios, por ejemplo, de empleados a pacientes, entre empleados o hacia la gerencia. Algunas razones podrían ser sobrecarga de trabajo, quejas no atendidas, pago insuficiente para el nivel de trabajo, entre otras, dijo. Y la tercera es la de tipo criminal, por ejemplo, cuando ocurren situaciones de violencia doméstica y la facilidad tiene que activar un protocolo para atender debidamente estos casos, especialmente por la responsabilidad legal que recae en los patronos.
Santiago Trinidad advirtió que el Artículo II, de la Sección 16 de la Constitución de Puerto Rico establece el derecho de todo trabajador a la protección de su salud y seguridad en el trabajo. Este obliga a los patronos a garantizar condiciones de trabajo dignas y seguras, incluyendo un lugar de trabajo libre de riesgos que puedan causar muerte, accidentes graves o problemas de salud, resaltó. Además, sostuvo, la Ley 4 del 2017 (Ley de Transformación y Flexibilidad Laboral) establece que los empleados también tienen responsabilidades, como el cumplimiento de sus deberes. Igualmente destacó que, dentro de las responsabilidades legales del patrono, destacan la identificación de riesgos para minimizarlos o eliminarlos.
Durante su presentación, la abogada recordó que OSHA estableció una serie de controles de seguridad, por colores. Por ejemplo, mencionó que el rojo advierte peligro inmediato, como fuegos. “Tenemos que adiestrar a nuestro personal para que sepa cómo actuar y atender cada situación”, manifestó.








