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La quiebra que el Grupo Hima San Pablo declaró en agosto del 2023 ha sido la más grande en Puerto Rico en las últimas tres décadas, con deudas acumuladas de $602 millones y un proceso que terminó en la venta de ese conglomerado de hospitales por unos $55.5 millones. Pero ésta no es una situación aislada. Otros hospitales del país también están expuestos a los mismos riesgos.

“Ocho de cada diez hospitales operan con pérdidas. Lo hemos visto en los recortes (de empleados) de distintos hospitales. Pero esto no solo está pasando en Puerto Rico. En Estados Unidos también hay una crisis de hospitales”, dijo Ricardo Hernández, director ejecutivo del Sistema de Salud Menonita.

El abandono de adultos mayores en hospitales, agregó, ha abonado a la situación, con una serie de pérdidas económicas que ya resultan insostenibles para el mantenimiento y operación de muchas instituciones hospitalarias.

Durante la convención anual de la Asociación de Hospitales de Puerto Rico (AHPR), Hernández reconoció que las dificultades económicas de los hospitales no son noticia nueva, sino un escenario que la industria lleva arrastrando durante más de tres décadas, pero que se ha agudizado en los últimos años.

Para dar una idea del panorama, el ejecutivo se refirió a un término que llamó “pruebas de estrés en finanzas”, el cual según explicó consiste en una técnica para ver la resiliencia de un sector ante posibles retos económicos en un futuro. Agregó que cuando una entidad no tiene la capacidad para cumplir con sus obligaciones financieras enfrenta un ‘financial distress’ o dificultad económica.

Una carga de deudas excesiva, volatilidad del mercado, ineficiencias operativas, problemas de liquidez, desafíos específicos de la industria, cuestiones legales y regulatorias y decisiones de gestión y gobernanza fueron algunas de las dificultades económicas mencionadas por Hernández.

Las primeras etapas de este proceso suelen ser internas, pero eventualmente no escapan del ojo público cuando la institución no puede cumplir con sus compromisos económicos, dijo. “Una etapa bastante tardía antecede la bancarrota, una reestructuración interna o la adquisición por otra compañía”, manifestó.

Entre los indicadores clave para predecir dificultades económicas, mencionó que las métricas financieras proveen información importante sobre la salud financiera de una empresa. Al respecto se refirió a la liquidez, la rentabilidad y el apalancamiento. La liquidez es la capacidad de un activo para convertirse rápidamente en efectivo sin perder valor. Para definirlo, se mide la capacidad de una empresa en cubrir obligaciones a corto plazo con sus activos a corto plazo. La rentabilidad es la capacidad de una empresa para generar ganancias en relación con sus ingresos, costos o inversiones. El apalancamiento es el uso de deuda para aumentar la capacidad de inversión de una empresa o el potencial de retorno.

Cuando se levantan banderas rojas, dijo, se tratan de hacer medidas correctivas. “Se identifican y ejecutan estrategias que eviten la insolvencia sostenida y la quiebra”, indicó.

Eliminar servicios, reducir empleomanía y disminuir la inversión necesaria para proyectos existentes y futuros son algunas de las medidas que suelen tomarse. Sin embargo, Hernández advirtió que estas acciones pueden llevar a la empresa a problemas financieros adicionales. Como ejemplo, señaló que reducir los servicios de obstetricia y ginecología genera menos clientes en la facilidad, pues los pacientes buscan entonces ese servicio en otros hospitales. De igual forma, agregó, reducir personal afecta directamente la calidad del servicio y aumenta el tiempo de espera, entre otros factores que perjudican el acceso a la atención médica.

Rivera se refirió al Altman’s Z-Score, un modelo financiero que se utiliza para predecir la probabilidad de que una empresa se declare en quiebra en un período de dos años, como una herramienta útil que puede utilizar la industria de hospitales para definir su situación financiera.

Este modelo, desarrollado por el profesor Edward Altman en 1968, se calcula utilizando cinco razones financieras: margen de utilidad neta, rotación de activos, cociente de capital de trabajo sobre activos totales, índice de patrimonio neto sobre pasivos totales y proporción de ganancias retenidas sobre activos totales. Es una fórmula ampliamente utilizada por analistas financieros y acreedores para evaluar la salud financiera de las empresas.

“El problema de estas compañías zombis es que pueden afectar al sector completo porque se debilita todo el sector y reduce el potencial de ganancias de compañías saludables”

CPA Ricardo Hernández

Utilizando datos de distintas fuentes locales y federales, incluyendo el Departamento de Salud y la Asociación de Medicaid y Medicare Advantage (MMAPA, por sus siglas en inglés), entre otras, Hernández ofreció algunos datos de un estudio sobre el estado en que se encuentran los hospitales del país.

Como base, informó que Puerto Rico cuenta con 67 hospitales licenciados, con una disponibilidad de 11,707 camas autorizadas por el Departamento de Salud. De esas 67 facilidades, 56 son hospitales de servicios agudos a corto plazo, ocho son hospitales psiquiátricos, dos son instituciones de rehabilitación y un hospital se dedica solamente a ofrecer servicios pediátricos. De igual forma, las instituciones hospitalarias se dividen en 13 de carácter público (19 %) y 54 privadas (81 %).

Para el 2023, con el insumo de todos los hospitales del país, había una proporción de deuda de 59 %, con un margen operativo de -2.92 % y un Altman’s Z-Score de 2.87 %. Estos números eran indicadores de una cercana dificultad económica, indicó Rivera.

Sacando al grupo HIMA San Pablo del panorama, para el 2023 la industria de hospitales en Puerto Rico tenía una proporción de deuda de 55 %, con un margen operativo de -1.35 % y un Altman’s Z-Score de 3.74 %.

Por otra parte, Rivera se refirió a las “empresas zombis” como compañías que no pueden cumplir con los pagos de intereses o ser insolventes, pero sobreviven debido a condiciones inusuales del mercado y el apoyo de instituciones financieras, inversores de capital y los gobiernos.

“El problema de estas compañías zombis es que pueden afectar al sector completo porque se debilita todo el sector y reduce el potencial de ganancias de compañías saludables”, dijo al mencionar que en Puerto Rico hay tres instituciones que cumplen con el término de compañías zombis.

Sobre por qué la industria de hospitales de Puerto Rico está bajo la posibilidad de dificultades económicas, Rivera comentó que su modelo financiero tiene serios problemas estructurales. Dentro de éste, mencionó la dependencia en un 85 % de fondos federales, disparidades en los pagos de Medicare y Medicaid, un aumento en el costo de vida y salarios menores que en los Estados Unidos.

Una baja en la natalidad y un aumento en la proporción de adultos mayores también son retos demográficos que acentúan las dificultades económicas del sector, sostuvo al mencionar, entre otros determinantes sociales, el abandono de pacientes en hospitales, las readmisiones y los días denegados por los planes médicos de servicios a pacientes ya ofrecidos.

Otros desafíos de la industria señalados fueron: el retrasar al mantenimiento de sus facilidades, la necesidad de reparar equipos costosos, alzas en la inflación y altos costos de interés, entre otros.

Entre sus recomendaciones, Rivera mencionó el seguir los esfuerzos para lograr paridad en los fondos federales dirigidos a Puerto Rico, tecnologías que faciliten el intercambio de información y eviten la duplicidad de servicios y fomentar colaboraciones dentro de la misma industria.

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