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La pandemia de COVID-19 transformó la prestación de servicios a una enmarcada en la tecnología para garantizar la continuación del sistema de una forma remota debido a las dificultades de ese momento. Sin embargo, con sus aciertos y dificultades esta forma de ofrecerle servicios médicos al paciente no es nueva y desde el siglo XX se ha ofrecido en distintos países.

Bajo este escenario, la doctora Iris Rodríguez Delgado, directora médica de Inspira, reconoció que aún imperan las barreras de la telemedicina, especialmente como recurso para la evaluación y tratamiento de enfermedades de salud mental.

“Todavía hay muchas dudas, (hay personas y lugares que) no lo están haciendo correctamente”, lamentó durante una charla sobre este tema como parte del ofrecimiento de Educación Continua de la Asociación de Hospitales de Puerto Rico.

Aunque la psiquiatra resaltó que muchos pacientes han expresado satisfacción con el uso de la telemedicina, reconoció que hay personas que se han resistido al uso de la tecnología, lo que ha generado algunas limitaciones en este tipo de acceso.

Rodríguez Delgado recordó que, durante la emergencia mundial por la pandemia, el Departamento de Salud federal permitió una exención para el ofrecimiento de telemedicina en plataformas fuera de las utilizadas normalmente.

En Puerto Rico, hace cuatro años se enmendó la Ley para el uso de la Telemedicina en Puerto Rico para incluir más profesionales de salud que puedan ofrecer sus servicios a distancia y establecer disposiciones especiales que se ajustaran a la emergencia de salud por COVID-19.

Pero esta herramienta, que ya existía antes de la pandemia, se ha mantenido aún después del fin de esta emergencia de salud pública. El programa Medicare ha extendido algunos cambios hasta finales de este año, entre estos, que las personas afiliadas a esta cubierta federal puedan seguir recibiendo servicios de telesalud en sus casas.

Según la psiquiatra, a nivel de salud mental la telemedicina ha sido efectiva. Citando un estudio (Goldeski), comentó que la telepsiquiatría ha demostrado reducir admisiones y estadías hospitalarias.

“(En) 38 estudios de relación médico-pacientes en distintas especialidades se encontró 80 % de hallazgos favorables ya que no se encontró diferencia entre la telemedicina y (las visitas del médico y el paciente) cara a cara”, sostuvo.

Agregó que como se ha demostrado que esta herramienta remota tiene una utilidad similar a la de una visita médica presencial, esta modalidad puede ayudar a maximizar los recursos, así como a no sobreutilizar los servicios existentes.

A nivel pediátrico, indicó, sus pininos datan del 1970, cuando Mount Sinai desarrolló un programa de telepsiquiatría para niños y adolescentes, el cual demostró un aumento en la asistencia de citas de pacientes cuyos padres habían reusado asistir anteriormente.

Además, resaltó que la telepsiquiatría es una de las aplicaciones más antiguas de la telemedicina, marcando sus pininos para el 1956 en la Universidad de Nebraska. 

«El uso inicial fue dar acceso a servicios de salud mental a comunidades rurales distantes y se expandió a las áreas urbanas», sostuvo.

El tratamiento a través de la telepsiquiatría de poblaciones especiales, como las personas con trastornos de sustancias, ha demostrado ser efectivo, acorde a varios estudios, según Rodríguez Delgado.

La psiquiatra agregó que en el 2008 la Academia Americana de Psiquiatría Infantil y Adolescente (AACAP, por sus siglas en inglés) publicó sus primeras recomendaciones sobre buenas prácticas de telemedicina en pacientes pediátricos.

La facultativa del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico puntualizó que se está trabajando para que durante la formación de los residentes de Medicina se les impartan conocimientos y estrategias sobre la telemedicina, así como de facturación y cobro, entre otras destrezas que los ayudarán en su vida profesional.

Señaló, además, que los médicos tienen la responsabilidad de proteger la confidencialidad, uso y seguridad de la telemedicina. Esto, dijo, ayudará a que los pacientes siguen mostrando satisfacción en este servicio que en casos de emergencia permite el acceso inmediato a servicios médicos.

“Pero sin una infraestructura correcta (a nivel de) energética e internet, no puedo hacer buena telemedicina. Sin energía ni banda ancha (o acceso al internet), el paciente no se puede conectar”, puntualizó al enfatizar en la importancia de que este tipo de acceso esté apoyado en un buen sistema energético que garantice la conexión.

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