Calce: Diana Saavedra, consultora sénior de Soluciones de Riesgo de MedPro Group.
Son muchos y variados los riesgos que enfrenta a diario una empresa del sector de salud y su impacto puede no solo provocar pérdidas económicas, sino que puede también impedir el alcance de sus más importantes objetivos.
Este proceso, que en inglés se conoce como ‘Enterprise Risk Management’ (ERM), es uno mediante el cual la gerencia identifica amenazas significativas que impedirían que su organización cumpla las metas y objetivos establecidos.
La definición la ofreció la doctora Diana Saavedra, consultora sénior de Soluciones de Riesgo MedPro Group, durante su conferencia sobre el tema ante la reciente Convención anual de la Asociación de Hospitales de Puerto Rico.
Recalcó que tiene que ser un esfuerzo que cubra todo el personal ya que esa gestión de riesgos en la empresa “abarca todos los problemas operativos, financieros, de cumplimiento, estratégicos y de reputación que se encuentran en el intento de alcanzar los objetivos”.
“Una cultura de alerta de riesgos es la comprensión y evaluación intrínsecas del riesgo incorporadas en las operaciones diarias. Fomenta la integración de los principios de riesgo empresarial en todos los niveles de la organización”, señaló.
Los controles de riesgos, dijo, son medidas para limitar las vulnerabilidades y mantener los riesgos a un nivel aceptable.
El proceso de gestión de riesgos, según Saavedra, consiste en identificar y analizar las exposiciones a pérdidas; examinar y evaluar técnicas de riesgo alternativas; seleccionar las mejores técnicas para implementar; y monitorear esas técnicas para realizar cambios según sea necesario.
En el caso específico de los servicios de salud el viaje de ERM, indicó, comienza ampliando el alcance de la gestión de riesgos más allá de un enfoque limitado al riesgo clínico.
Una de las recomendaciones que ofreció en esa dirección es reconocer que hay objetivos comunes entre departamentos, por lo que es importante compartir recursos y lecciones aprendidas; practicar la mentalidad frente al riesgo; y participar en la construcción de procesos cohesivos.
Insistió en que este es un enfoque proactivo, holístico y multidisciplinario centrado en anticipar y gestionar riesgos tanto internos como externos. El mismo proporciona además un marco, procesos, métricas y lenguajes comunes para discutir riesgos y estrategias de mitigación de estos.
El ERM considera también el impacto de los riesgos en toda la organización, permite centrarse en los eventos con mayor probabilidad de impactar los objetivos estratégicos y permite enfatizar en la relación sinérgica entre los riesgos que se extienden por toda la organización.
Saavedra enumeró lo que identificó como los “ocho elementos clave para desarrollar una ERM eficaz”. Son estos:
- Aceptación de un marco de gestión de riesgos y
- un lenguaje común sobre el riesgo
- Compromiso de la alta dirección
- Propietario defensor de la gestión de riesgos
- Comunicación
- Formación
- Refuerzo a través de mecanismos de Recursos Humanos
- Proceso
- Seguimiento por parte de Auditoría Interna.
Entre los beneficios de adoptar el sistema ERM mencionó una mejor reputación; operaciones más eficientes; recursos y dinero dirigidos al lugar correcto, que son las áreas de mayor riesgo. Hay además un sentido de orgullo por una institución disciplinada y bien administrada y menores costos de seguro.
Mejora de la misma forma la capacidad de la organización para alinear el apetito por el riesgo con la estrategia; vincular crecimiento, riesgo y retorno; mejora las decisiones de respuesta al riesgo; y minimizar sorpresas y pérdidas operativas.
Ayuda además a establecer responsabilidades para las actividades de gestión de riesgos e integra la planificación de riesgos con la planificación estratégica y táctica. “Con el tiempo, una gestión de riesgos más eficaz y rentable aumenta el valor empresarial”, expresó.













