Calce: De izq. a der.: Héctor García, director del Programa de Informática y Tecnología de la Asociación de Salud Primaria de PR; Mark Atalla, PharmD, MBA de la Oficina del Coordinador Nacional para la Tecnología de la Información en Salud (ONC), quienes lideran iniciativas relacionadas con la Inteligencia Artificial del Departamento de Salud Federal, la Dra. Darielys Cordero, directora ejecutiva de la Asociación, Idania Rodríguez Ayuso, subdirectora del Instituto de Estadísticas de Puerto Rico y Magaly López, especialista en Informática de Salud de la ASPPR.
Para un paciente, la transformación digital del sistema de salud puede traducirse en algo tan sencillo como llegar a una sala de emergencias y que el equipo médico tenga acceso inmediato a su historial clínico, sus medicamentos, alergias y resultados de laboratorio, sin repetir preguntas ni someterlo nuevamente a pruebas que ya existen.
Detrás de esa experiencia, sin embargo, existe un reto mucho más complejo: lograr que hospitales, centros de salud primaria, médicos, laboratorios, farmacias, aseguradoras y demás proveedores puedan compartir información de forma segura, estandarizada y conforme a las regulaciones federales.
Ese fue el eje del ‘Interoperability and Digital Health Summit’, actividad organizada por la Asociación de Salud Primaria de Puerto Rico (ASPPR) bajo el lema ‘Conectando al ecosistema de salud a través de la interoperabilidad, los datos y la innovación’. Líderes de la industria, funcionarios federales responsables de la regulación de la tecnología de información en salud y representantes de organizaciones públicas y privadas discutieron y analizaron el futuro de la salud digital durante el evento. Más allá de las herramientas tecnológicas, el consenso fue que la transformación del sistema dependerá de la capacidad de integrar datos confiables, interoperabilidad, gobernanza, privacidad, ciberseguridad y cumplimiento regulatorio, siempre con el paciente como centro de las decisiones.
La doctora Darielys Cordero, directora ejecutiva de la ASPPR, señaló que la innovación debe construirse sobre una integración de información de calidad, conectividad entre sistemas y uso responsable de la tecnología. “Es una combinación de cómo vemos el proceso de avances, por ejemplo, para mejorar datos, interoperabilidad y el uso digital, todo de forma segura, anclada en regulaciones”, expresó.
Explicó que la calidad de los datos constituye el punto de partida para cualquier estrategia digital. Esa información debe ser completa, precisa y actualizada para que acompañe al paciente en cualquier escenario de atención médica. La interoperabilidad, añadió, debe garantizar que los distintos componentes del ecosistema -Centros 330, proveedores, hospitales, laboratorios, farmacias, aseguradoras y demás organizaciones- puedan compartir esa información de manera rápida, segura y estandarizada.
Ese intercambio, sostuvo, representa beneficios concretos para los pacientes. Su información clínica puede estar disponible cuando busque servicios médicos, evitando repetir su historial, reduciendo la duplicidad de pruebas y tratamientos y permitiendo que los equipos clínicos tomen decisiones con mayor rapidez, particularmente en situaciones de emergencia.
Durante el encuentro se enfatizó, además, que la inteligencia artificial no debe verse como un proyecto exclusivo de los departamentos de tecnología ni como una responsabilidad exclusiva del Gobierno. Expertos en este tema coincidieron en que debe formar parte de una estrategia organizacional que abarque la operación clínica, la administración, las finanzas, el cumplimiento regulatorio y la planificación institucional.
“Es una combinación de cómo vemos el proceso de avances, por ejemplo, para mejorar datos, interoperabilidad y el uso digital, todo de forma segura, anclada en regulaciones”
Dra. Darielys Cordero
La doctora Cordero señaló que la inteligencia artificial ayuda a optimizar procesos, apoyar la toma de decisiones clínicas, fortalecer el manejo del récord médico electrónico y reducir la carga administrativa que enfrentan los proveedores. No obstante, insistió en que su adopción debe estar respaldada por una gobernanza clara, con reglas definidas, supervisión, métricas, protección de la privacidad y mecanismos para manejar los riesgos asociados a estas herramientas.
“No es sustituir con la inteligencia artificial al ser humano, sino acelerar los procesos y dar información más precisa”, afirmó.
También hizo un llamado a que las organizaciones adapten estas soluciones a la realidad local. Reconoció que gran parte de las tecnologías disponibles han sido desarrolladas y probadas en Estados Unidos, por lo que resaltó el desarrollo de proyectos piloto que permitan evaluar su funcionamiento antes de una implementación a gran escala.
“Hay organizaciones, hospitales, pagadores e industria privada que trabaja con la tecnología. Y debemos tener a todo el mundo dentro del marco regulatorio”, sostuvo.
Bajo la mirada de los reguladores
Entre los conferenciantes figuraron varios funcionarios federales responsables de programas relacionados con la regulación de la tecnología de información en salud, quienes coincidieron en que el éxito de la transformación digital dependerá tanto de la innovación como de la confianza que genere entre pacientes y proveedores.
Arman Sharma, director adjunto de Inteligencia Artificial del Departamento de Salud federal (HHS) reconoció que Estados Unidos continúa siendo uno de los países que más invierte en servicios de salud, pero ese gasto no siempre se traduce en mayor transparencia ni en una mejor atención para los pacientes. Recordó que, durante su propia experiencia en otros países, las personas pueden conocer desde antes cuánto costaría un procedimiento, en qué consistiría el tratamiento y qué podían esperar del proceso de atención. En contraste, lamentó que el sistema estadounidense todavía presente deficiencias en aspectos tan básicos como informar con anticipación el tiempo de espera para recibir un servicio. “El acceso y la asequibilidad son bien importantes”, afirmó.
Añadió que la participación de actividades educativas como este Health Summit les permiten recoger las preocupaciones de la ciudadanía y orientar el desarrollo de las políticas públicas en base a las necesidades recopiladas. “No es crear leyes por nosotros mismos”, expresó al destacar la importancia de recibir retroalimentación de pacientes, proveedores y demás sectores para fortalecer las regulaciones federales.
El funcionario explicó además que la inteligencia artificial apenas comienza su proceso de maduración. A medida que evolucionen los modelos, aumentará la disponibilidad de datos y mejorará la calidad de las herramientas. Sin embargo, advirtió que la confiabilidad de la información seguirá siendo uno de los mayores desafíos para el sistema. “El propósito es contar con más data todavía y más modelos”, indicó.
Aseguró que HHS considera prioridad el fortalecer la ciberseguridad para proteger la enorme cantidad de información clínica, investigaciones y ensayos que administra la agencia, entre mucho otro contenido importante y sensible. Paralelamente, explicó que los Centros de Servicios Medicare y Medicaid (CMS) continúan desarrollando nuevos modelos de pago que permitan evaluar el valor real que aporta la inteligencia artificial al sistema de salud.
A su juicio, cualquier mecanismo de reembolso deberá estar respaldado por evidencia que demuestre mejores resultados clínicos y beneficios concretos para pacientes y proveedores. La innovación, insistió, debe generar valor y no convertirse en una moda tecnológica.
Pese a los desafíos, exhortó a las organizaciones a comenzar a experimentar con estas herramientas. “No tengan miedo y traten todo lo más que puedan”, resaltó. Aunque reconoció que la gobernanza de la inteligencia artificial plantea preguntas complejas, sostuvo que solo mediante el uso responsable y la evaluación continua será posible identificar las aplicaciones que realmente mejoren la prestación de servicios.
Mark Atalla, doctor en Farmacia y representante de la Oficina del Coordinador Nacional para la Tecnología de la Información en Salud (ONC), un brazo de HHS, resaltó que uno de los principales objetivos del gobierno es aumentar la “liquidez” de los datos de salud o la facilidad en que puede moverse, reutilizarse y combinarse entre diferentes sistemas, permitiendo que la información fluya de forma segura entre proveedores y pacientes. “La coordinación del cuidado del paciente es lo más que nos importa”, afirmó.
Explicó que cada persona tiene derecho a acceder a su información médica y que las agencias federales trabajan para eliminar barreras que todavía limitan ese acceso, incluyendo el bloqueo de información entre instituciones. También destacó iniciativas para agilizar autorizaciones previas, promover la interoperabilidad de los referidos médicos, aumentar la transparencia en el costo de medicamentos y reducir la carga administrativa que hoy enfrentan tanto pacientes como proveedores.
“La IA impulsará el acceso, la asequibilidad y mejores resultados”, aseguró. Además, urgió a los asistentes del evento a no tener miedo a la IA ya que “sería su más grande error”, según dijo.
La inteligencia artificial, concluyeron los expertos, será una herramienta determinante en ese proceso, pero su éxito dependerá menos de la tecnología y más de la forma en que las organizaciones decidan utilizarla con responsabilidad, evidencia y el paciente como eje de toda estrategia.







