Consciente de los numerosos retos que inciden en la crisis de salud mental que vive Puerto Rico, desde la posición de liderato que ahora ocupa como presidenta de la Asociación Americana de Psiquiatría (APA), la doctora Theresa Miskimen Rivera busca tender puentes de colaboración partiendo de la base de la Medicina primaria para facilitar el acceso a un tratamiento integral que agilice la atención al paciente de salud mental.
“No hay salud completa sin salud mental. Hay unos retos. Tenemos que ver el presente y cómo empezar a colaborar, ver qué puede hacer la APA para buscar la forma de tender esos puentes. También observar las lecciones aprendidas”, dijo la psiquiatra natural de Mayagüez que este año se convirtió en la primera mujer puertorriqueña en presidir la APA.
Pero los desafíos no se limitan solo a Puerto Rico
“No es solo en la isla esa escasez de personal. También afecta a Estados Unidos. Es algo global. Tenemos que seguir buscando maneras de mejorar la atención al paciente”, resaltó la psiquiatra durante la Cumbre de Salud Mental 2025 que organizó este año la Asociación de Hospitales de Puerto Rico en un hotel de la capital.

Se estima que una de cada cinco personas experimenta alguna enfermedad de salud mental. Además, la falta de personal en el sector de la salud mental no solo se limita a psiquiatras. Estos y otros factores, sostuvo la especialista en trastornos mentales, también generan que poblaciones desatendidas enfrenten barreras para obtener atención que sea culturalmente receptiva.
Ante esta realidad, Miskimen Rivera advirtió que un equipo multidisciplinario, en el cual cada uno aporte con su ‘expertise’, es crucial por el bienestar del paciente. Aunque reconoció que ha habido un aumento en las plazas de psiquiatrías durante los últimos 13 años, señaló que no dan abasto ante la alta demanda de sus servicios. Tampoco es suficiente el financiamiento, especialmente porque muchos fondos han sido disminuidos o removidos.
Para abordar estos asuntos y buscar soluciones, Miskimen Rivera comentó que la APA cuenta con un equipo de cabildeo que, entre otros asuntos, lucha por impulsar acciones que ayuden a eliminar el estigma asociado a la salud mental, así como a que los legisladores entiendan porqué es tan importante la salud mental. “Todavía hay mucho estigma asociado a la salud mental. Muchos piensan que buscar ayuda es una debilidad. Les da bochorno”, dijo.
Una enfermedad mental no solo afecta la productividad individual, sino la de su comunidad, sostuvo. Además, advirtió que estos pacientes pueden morir antes que la población general, así como perder años de productividad cuando no reciben tratamiento. “La demanda va mucho más allá de lo que podemos proveer con ese equipo multidisciplinario. Hay una distribución geográfica que genera limitaciones. Todavía hay mucho por hacer en esa mala distribución de recursos. Además de cómo promover que entren a estudiar cualquier tipo de profesión relacionada a la salud mental. Es un reto. A nivel de niños y adolescentes hay una crisis en Estados Unidos, igual que en Puerto Rico. Algunas veces en Estados Unidos los niños tienen que esperar de tres a siete días en una sala de emergencias porque no hay camas para niños con problemas de salud mental que necesitan ayuda aguda en un hospital”, dijo.
Este escenario genera una sobrecarga de trabajo que provoca un alto nivel de ‘burnout’, o agotamiento, entre los que corren el sistema, lamentó. Y el dilema aumenta ante la cantidad de profesionales en edades cerca del retiro, lo que agudizará aún más el problema en unos cinco a diez años, cuando no haya recursos sustitutos. Esta escasez produce un problema grande, además, en cuanto a falta de diversidad entre el personal disponible ya que no hay suficientes empleados de la salud biculturales y bilingües, factores importantes para que el paciente obtenga mejores resultados, sostuvo.
“Una de las razones por la que estoy aquí en la Cumbre de Salud Mental es para abrir ese puente de colaboración. Una de las cosas que quiero hacer es que vean esos recursos que la APA tiene disponibles al presente. Estamos buscando hacer colaboraciones en Puerto Rico y a través del mundo”, indicó.
El modelo de cuidado colaborativo necesita tanto recursos como financiamiento, reconoció al comentar que el Banco Mundial (World Bank Association) puede ayudar a que bajo este modelo se cuenten con los recursos disponibles, de modo que los médicos primarios usen este patrón. Bajo un modelo colaborativo, explicó, se pueden atender muchos más pacientes que en una práctica privada. “Por ejemplo, si uno tiene un problema con algún tipo de servicio no disponible, le podremos ayudar a hacer esa propuesta”, dijo. “El modelo colaborativo es una solución activa, se puede hacer, pero hay que seguir luchando para que paguen las aseguradoras, para que esos códigos estén penetrando lo suficiente”, agregó.
Además, resaltó la importancia de legislar para que se le otorguen incentivos a las clínicas de cuidado primario. Advirtió que esta estructura incluye un manejador de casos y un consultor de Psiquiatría, entre otros recursos que ayudan a mejorar el acceso al cuidado médico.
Otro esfuerzo que encaminan desde la APA es el promover la extensión del servicio de telepsiquiatría, lo que están gestionando a nivel del Congreso. “Ustedes están usando mucho los servicios de telepsiquiatría y, si no continúan, vamos a tener ese corte abrupto y muchos pacientes van a enfrentar eso. Tenemos que seguir luchando para que ese tipo de servicio no se extinga”, sostuvo.
Otro elemento que puede ayudar es el ‘peer support’, indicó, ya que son personas con el mismo trastorno psiquiátrico trabajando con un equipo de psiquiatras. “Esa perspectiva de un individuo con esa experiencia a diario es crítica”, indicó.
Otra herramienta señalada por Miskimen Rivera fue LaSaludMental.org, un sitio web con información y recursos en español sobre salud mental y trastornos por uso de sustancias que la APA lanzó en septiembre de 2022. La psiquiatra también se refirió al Psychiatry.org, el sitio web oficial de la APA.
Por otra parte, Miskimen Rivera comentó que hay que trabajar para agilizar la carga administrativa. Mencionó el asunto de las autorizaciones previas con las compañías de seguros y resaltó que urge seguir trabajando para crear legislación que ayude a luchar contra esas y otras barreras que inciden en retrasos en tratamientos, que además generen un mayor volumen de trabajo.
En cuando al uso de tecnología, mencionó que hay que aprender “lo que funciona y lo que no”, así como buscar formas para agilizar los procesos y mejorar los reembolsos. También urgió a velar por el bienestar de la fuerza laboral para evitar su agotamiento. Dentro de este esfuerzo, insistió, es que son importantes los distintos roles dentro de un equipo multidisciplinario. Además, destacó la relevancia de comunicarle al público herramientas dónde buscar ayuda.






