Algunos médicos se encuentran en la disyuntiva de si brindar o no atención médica a familiares o amigos.
En la literatura médica predomina la postura de que no es recomendable que los médicos se traten a sí mismos, ni a los miembros de sus propias familias, excepto en circunstancias de emergencia, ya que la relación médico-paciente entre familiares podría afectar la objetividad en la toma de decisiones.
Sin embargo, la evidencia sugiere que la mayoría de los médicos en ocasiones brindan atención a seres queridos. El acceso a cuidado inmediato, confiabilidad y ahorros, son motivos comunes para solicitar atención de un médico de la familia.
Este escrito expone algunos retos que médicos y pacientes pueden confrontar cuando un médico brinda atención a familiares o amistades cercanas.
Ejemplos de retos para los médicos:
- Los sentimientos del médico hacia el paciente pueden afectar su juicio clínico.
- Cohibirse de investigar temas sensitivos en el historial médico.
- Incomodidad de hacer un examen físico comprensivo.
- Posibilidad de subtratar o sobretratar al familiar.
- Sentirse inclinado a tratar problemas que estén fuera de su facultad.
- Inclinación a proporcionar ventajas a familiares.
- Conflictos al no acceder a compartir información protegida por HIPAA con otros familiares; o por compartir información sin la aprobación del paciente.
- Ejemplos de posibles fuentes de incomodidad para los pacientes:
- Aprensión a revelar información íntima o ‘bochornosa’.
- Incomodidad de someterse a un examen físico. Esta incomodidad puede ser especialmente notable en niños que pueden no atreverse a rechazar la atención de un familiar.
- Temor de expresar su preferencia por otro médico.
- Incomodidad de rechazar una recomendación o pedir segunda opinión por evitar ofender al médico.
Sugerencias para los médicos:
- Trate sus interacciones con familiares o amigos con los mismos estándares profesionales y juicio que con cualquier paciente, aún en interacciones informales.
- Establezca expectativas, tanto suyas, como del familiar o amistad. Mantenga límites profesionales claros. Evite involucrarse en asuntos personales del paciente y considere la posibilidad de conflictos de intereses.
- Evite actuar como médico de cabecera y refiera a otro médico tan pronto sea viable.
- Evite recetar sustancias controladas o medicamentos adictivos, incluso cuando otro médico esté supervisando el tratamiento.
- Evite hacer examen físico íntimo, especialmente a menores; y siempre obtenga consentimiento informado. Muchas solicitudes de consejo médico no requieren examen físico completo, pero necesita examinar al paciente, cumpla con todas las pautas establecidas para un examen físico.
- Respete la autonomía y confidencialidad del paciente y cumpla con los requisitos de HIPAA.
- Obtenga consentimiento informado para tratamiento.
- Respete la intención del familiar de buscar una segunda opinión.
- Mantenga documentación completa en todo momento:
- Una nota con documentación precisa del encuentro para sus archivos personales.
- Documentación clínica para transmitir información relevante al médico primario del paciente o referir a otro galeno.
- Si familiares o amigos le piden segunda opinión sobre las recomendaciones de otro médico, limítese a discutir el tratamiento y evite hacer juicio sobre la atención y el consejo del otro médico.
En fin, es esencial estar alineados sobre las expectativas y entender las vulnerabilidades de las relaciones médico-paciente entre familiares y amistades cercanas. En cualquier circunstancia, procure mantener los más altos estándares profesionales y éticos, de acuerdo con la entidad reguladora de la profesión.






