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Calce: Dra. Myrna Quiñones, rectora de la Escuela de Medicina del RCM-UPR.

En los últimos años, una serie de factores ha impactado la educación superior y universitaria del país. Menos matrícula, alza en costos de educación médica y aumento en deuda estudiantil, así como escasez de profesionales de la salud en áreas desatendidas han sido algunos elementos que inciden. Cambios en regulaciones legales y políticas económicas que afectan directamente la educación de ciencias de la salud han sido otros.

A la misma vez, las enfermedades crónicas generan una creciente carga sobre la salud pública. Esto se percibe en altas tasas de condiciones como diabetes, hipertensión, obesidad y cáncer. También, en acceso limitado a atención especializada, especialmente en zonas rurales. Además, en disparidades en la atención preventiva y en conocimiento en salud, así como en la urgencia de más programas integrados para el manejo de estas condiciones.

Este fue parte del panorama que presentó la doctora Myrna Quiñones, rectora de la Escuela de Medicina del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico (RCM-UPR). Sus comentarios surgieron durante el Segundo Foro ‘Perspectivas y desafíos de la salud en Puerto Rico’, que organizó el programa de Educación Jurídica Continua de la UPR. La oradora abundó sobre algunos de los retos de la salud poblacional y el rol del RCM para atenderlos.

“Ya no se puede incluir género ni raza en las solicitudes de admisión. Hay, y van a haber, más cambios en las políticas de diversidad, inclusión y equidad. Se está discutiendo si reformular esas definiciones, como parte de los requisitos de las agencias acreditadoras. Y también asoman recortes a fondos de investigación. Tenemos que ver cómo todo esto nos va a afectar”, indicó Quiñones sobre algunos cambios en regulaciones legales y políticas económicas que ya han aflorado.

El RCM, indicó, ha tenido que adaptarse a los avances de la educación médica, integrando la tecnología y la inteligencia artificial en las ciencias de la salud. También ha fortalecido colaboraciones interdisciplinarias y ampliado la oferta académica para satisfacer las necesidades de la fuerza laboral.

Mientras, la pediatra y abogada comentó que de unas 700 solicitudes que reciben anualmente, se admiten unos 102 estudiantes a la Escuela de Medicina del RCM.

Múltiples crisis y desafíos

Dentro de los desafíos de salud que atraviesa la población de Puerto Rico, Quiñones destacó que, además de las enfermedades crónicas y disparidades de acceso, sobresale la crisis de salud mental y abuso de sustancias. También señaló el envejecimiento de la población y la migración de la fuerza laboral. En adición, mencionó los riesgos ambientales para la salud y la resiliencia ante desastres, así como determinantes socioeconómicos que determinan la salud pública.

Sobre la crisis de salud mental y abuso de sustancias, advirtió el aumento en tasas de depresión, ansiedad y suicidio. También, como factores de estrés social y económico alimentan los problemas de salud mental. Además, lamentó el acceso limitado a servicios psiquiátricos y de tratamiento de adicciones y recordó, también, las implicaciones legales de las políticas de salud mental y las brechas en el tratamiento.

“El programa de Psiquiatría de Niños y Adolescentes (del RCM) es el único en Puerto Rico”, subrayó al resaltar la escasez de este servicio único a nivel de toda la isla.

En cuanto al envejecimiento de la población mencionó que el crecimiento de este sector se ha visto acompañado de un apoyo limitado de cuidadores. Y sobre los desafíos de la fuerza laboral de atención médica, recordó que se han notado altas tasas de migración de profesionales de la salud, lo que impacta la disponibilidad de atención primaria y de servicios especializados.

“El 70 % de los médicos recién graduados del RCM se queda en Puerto Rico. Todos los programas de Residencia están completamente llenos”, sostuvo la catedrática de la Escuela de Medicina, quien en los últimos 12 años fue directora médica del Hospital Pediátrico Universitario.

Urgen soluciones

Ante este panorama, destacó la necesidad de buscar soluciones impulsadas por políticas que generen la retención de la fuerza laboral, así como un mejor cuidado de los adultos mayores. “Tenemos que ver cómo hacemos para que regresen los que se van a hacer especialidades”, dijo.

Resaltó que no es solo facilitar para que las compañías de seguros les provean un número de proveedor y así puedan facturar por los servicios médicos que ofrecen. Y aunque señaló que urge mejorar la retribución económica de los médicos del país -ante la disparidad en los pagos en comparación con Estados Unidos- comentó que no es el único factor que hay que trabajar para lograr la retención médica. Destacó también la necesidad de que los hospitales del país cuenten con equipos, materiales y suplidos que puedan atender la demanda de profesionales especializados y subespecializados, de modo que estos puedan ofrecerles a los pacientes una Medicina de calidad.

“Hay varios factores que hay que trabajar para asegurar su retorno a Puerto Rico. Y (también) cómo hacemos para que no solo se queden en el área metropolitana, sino que vayan a otros pueblos, sobre todo al área de la montaña”, dijo Quiñones al mencionar que todos estos factores impactan la disponibilidad de atención primaria y servicios especializados.

Mencionó que éstos y otros factores han contribuido a la merma en el interés hacia la Pediatría, Medicina interna, Ginecología y Obstetricia, entre otras variantes de la Medicina primaria. “Nuestras agencias acreditadoras están pidiendo que las actividades de especialización sean las menos y fortalezcamos las primarias”, dijo

Bajo lupa el impacto

El cambio climático y los riesgos para la salud ambiental fueron otros factores analizados por Quiñones dentro de la necesidad de buscar soluciones a situaciones que impactan la salud.

Recordó que el cambio climático ha generado un aumento en la frecuencia de huracanes y fenómenos meteorológicos extremos. Entre los riesgos para la salud pública, mencionó las enfermedades transmitidas por vectores (como dengue) y la contaminación del agua. Además, señaló la inestabilidad de vivienda e inseguridad alimentaria tras los desastres y el rol de los marcos jurídicos en las políticas de salud ambiental.

Advirtió que todo este panorama coincide con los posibles recortes a nivel federal y cómo esto afectará no solo directamente sino indirectamente. Resaltó que del dinero asignado a investigaciones, se invierte parte en infraestructura para el mantenimiento de los espacios y los empleados necesarios.

Señaló que el RCM es de los recintos de la UPR que más investigación realiza y que si los costos indirectos se reducen habrá un posible impacto en el cumplimiento. La meta, dijo, será buscar fondos que no sean federales para tratar de asegurar la continuidad de estas partidas e investigaciones.

“Sabemos el impacto que esto va a tener, sin hablar del impacto de políticas de equidad, diversidad y accesos que principalmente vienen de fondos federales. Las pérdidas en investigación serían multimillonarias”, sostuvo.

A finales de febrero, el RCM no había podido llenar sus 38 plazas. También en agenda, destaca la ampliación de ofertas de programas académicos, como la creación de uno de cuidado crítico pulmonar, así como de otras especialidades que no hay en el país. “Es importante trabajar en incentivos para que los profesionales (de la salud) se queden en Puerto Rico”, dijo. Y recordó que dentro de la rotación que hacen los estudiantes de Medicina “esas experiencias tienen que ser significativas y atender las competencias”.

Fomentar la investigación y la innovación dentro de estos nuevos escenarios y cambios de regulaciones ha sido un reto grande, planteó al resaltar que esto ha obligado a la academia a sentar a sus investigadores para delinear cuál será el lenguaje que utilizarán en sus propuestas para asegurar el cumplimiento, alineado a su misión de educación. “Todos vamos a estar impactados”, manifestó.

No obstante, resaltó una reciente subvención de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH, por sus siglas en inglés) para una investigación relacionada al cambio climático, particularmente sobre el efecto en la población y el cáncer.

En febrero se anunció que el Centro Comprensivo de Cáncer, junto a la UPR y la Universidad de las Islas Vírgenes, comenzará una investigación para entender la relación entre el cambio climático y el cáncer. Para esta propuesta el NIH asignó $750,000 anuales.

Quiñones comentó, además, de un acuerdo con el Departamento de Justicia para que el Departamento de Psiquiatría de Niños y Adolescentes del RCM aporte en la preparación de abogados y otros empleados de tribunales en casos relacionados.

Además de alianzas con Escuelas de Derecho y otros foros de discusión para ampliar el conocimiento legal, Quiñones señaló la necesidad de llevar esto a las escuelas y anticipó se trabaja una política pública al respecto. “También estamos desarrollando el centro de asistencia legal para hacer ese peritaje”, dijo.

La pediatra resaltó que las regulaciones federales inciden en la vida de todos.

“En el RCM el 71 % de las investigaciones viene con fondos del NIH”, dijo al comentar que la Administración de Recursos y Servicios de Salud (HRSA) y otras agencias federales también subvencionan al RCM.

“Todos los días se reúne un comité para discutir del impacto de agencias federales”, dijo al comentar que hasta finales de febrero no habían recibido ninguna comunicación directa advirtiéndoles del impacto de esos fondos. De haber una reducción de fondos para estudios de investigación, dijo, el impacto podría ser de más de $40 millones.

“Parte de analizar esta situación es ver cómo va a afectar la investigación y estudiantes graduados que participan para su PhD en investigación. Además, más de 500 empleados están potencialmente recibiendo salarios de fondos directos e indirectos de investigación”, dijo.

En conclusión, Quiñones resaltó que los desafíos de la salud requieren una acción inmediata y coordinada. También, que los líderes de Derecho, Medicina y Salud Pública deben colaborar para generar un cambio sistémico. Además, manifestó que el RCM puede impulsar la transformación de la atención médica a través de la investigación, la educación y bajo su función intercesora. “Juntos podemos construir un sistema de salud más resiliente y equitativo”, concluyó.

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