Hombre mayor de edad sentado en un sofá con alcohol

El uso de sustancias en adultos mayores es un tema que ha ganado creciente atención en los últimos años, especialmente a la luz de estudios recientes que revelan patrones preocupantes.

Según la Encuesta Nacional sobre la Salud y el Consumo de Drogas (NSDUH) 2023, un notable 83.9 % de los adultos mayores de 65 años ha consumido alcohol en su vida, y un 12 % ha cumplido con los criterios de trastorno por consumo de alcohol en el último año.

Estas cifras subrayan la necesidad de abordar el consumo de sustancias en esta población de manera efectiva y compasiva. Además, el estudio ‘Monitoring The Future’, realizado por el NIDA en agosto de 2023, destaca que, aunque se centra en adultos más jóvenes, ofrece un contexto importante sobre las tendencias que también pueden afectar a los adultos mayores.

La percepción del riesgo y la disponibilidad de sustancias son factores que influyen en el comportamiento de consumo. A su vez, el aumento del uso de cannabis entre adultos mayores, especialmente en estados donde ha sido legalizado, refleja una búsqueda de alivio para condiciones como el dolor y la ansiedad. Esto plantea interrogantes sobre cómo los adultos mayores manejan su salud y bienestar en un contexto de creciente accesibilidad.

Estrategias para los consejeros

Abordar el uso de sustancias en adultos mayores requiere un enfoque sensible. Aquí algunas estrategias que los consejeros pueden implementar:

Crear un ambiente seguro: Establecer un espacio donde el adulto mayor se sienta cómodo para hablar sin temor a ser juzgado es fundamental para facilitar la apertura.

Evaluación integral: Realizar una evaluación completa para entender la historia de uso de sustancias del individuo, así como su salud física y mental, y factores sociales que puedan influir en su comportamiento.

Educación: Informar sobre los riesgos asociados con el uso de sustancias, especialmente en relación con condiciones de salud preexistentes y medicamentos, es esencial para que el individuo tome decisiones informadas.

Explorar motivaciones: Indagar sobre las razones detrás del uso de sustancias, como la gestión del dolor, la soledad o la depresión, y ayudar a identificar alternativas más saludables puede ser un paso crucial en el proceso.

Intervención gradual: En lugar de imponer cambios drásticos, trabajar con el adulto mayor para establecer metas pequeñas y alcanzables puede facilitar una transición más efectiva.

Involucrar a la familia: Siempre que sea posible, incluir a familiares o seres queridos en el proceso de consejería, ya que su apoyo puede ser fundamental para lograr cambios positivos.

Conectar con recursos: Facilitar el acceso a grupos de apoyo, programas de tratamiento especializados y servicios de salud mental que se adapten a sus necesidades es clave para el bienestar del adulto mayor.

Atención continua: Fomentar el seguimiento regular para evaluar el progreso y hacer ajustes al enfoque según sea necesario puede ayudar a mantener la motivación y el compromiso. 

Conclusión

Abordar el tema del uso de sustancias en adultos mayores con empatía es esencial. El reconocer que esta población enfrenta experiencias y desafíos únicos permitirá a los consejeros ofrecer un apoyo más efectivo, contribuyendo así a su salud y bienestar general. La sensibilización y la educación son herramientas poderosas para promover un cambio positivo y duradero en sus vidas.

Lic. Edgardo Reyes Matos

Lic. Edgardo Reyes Matos

Consejero, Centro Psicológico de Salud Integral

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