Urge fortalecer y aumentar las residencias médicas en el país
La escasez de médicos en Puerto Rico afecta gravemente la calidad de los servicios de salud, así como la capacidad de respuesta ante emergencias. Dentro de esta situación, la isla enfrenta un déficit de plazas de residencias médicas, lo que obliga a muchos graduados a continuar su formación en el exterior. Para completar, muchos egresados migran en busca de mejores salarios y condiciones de trabajo, además de escapar de otros desafíos, como complicaciones en los procesos de contratación por parte de aseguradoras, entre otras.
Así lo advirtió el licenciado Yesarel Pesante, del Departamento de Salud, durante un panel donde, junto a varias decanas de escuelas de Medicina del país, abundaron sobre logros, desafíos y oportunidades de la educación médica graduada en Puerto Rico.
A octubre de 2024, dijo, el Departamento de Salud subvencionaba 528 plazas de residencia médica. En un desglose de plazas por institución hospitalaria el Centro Médico Episcopal San Lucas se destacaba con la mayor cantidad de residencias (128), seguido del Centro Médico de Mayagüez (64), la Universidad Central del Caribe en Bayamón (49) y el Hospital Damas en Ponce (33).
El funcionario recordó que desde verano del año pasado a los médicos residentes se les concedió un incentivo de $1 mil mensuales apoyado en una asignación aprobada por la Junta de Supervisión Fiscal para este fin. Para recibirlo, sostuvo, los médicos residentes deben comprometerse a ejercer la medicina en Puerto Rico, así como aceptar darles servicio a beneficiarios de la Reforma de Salud.
Además de buscar retener a los médicos en la isla, Pesante aseguró que con este bono se mejora la compensación de los médicos residentes de Puerto Rico para acercar su salario a los que otros pares reciben en Estados Unidos. “La única manera de retener más médicos en Puerto Rico es con más programas de residencias (médicas) y más residentes”, planteó. “Tenemos el doble de estudiantes médicos graduados (que otras jurisdicciones) y la mitad de los espacios de residencias”, agregó.
Por su parte, la doctora Olga Rodríguez de Arzola, decana de la Escuela de Medicina de la Ponce Health Sciences University, advirtió que todos los programas de residencia de Puerto Rico están aprobados por el Accreditation Council for Graduate Medical Education (ACGME), organización privada sin fines de lucro que establece normas de calidad y acredita programas de formación médica de posgrado en Estados Unidos, incluyendo a Puerto Rico.
Aunque reconoció que se necesitan más datos para poder documentar mejor esta situación, señaló que entran muchas más solicitudes que las plazas disponibles en la isla para la formación médica. A modo de ejemplo, mencionó que en el 2023 entraron 393 estudiantes a las cuatro escuelas de Medicina que hay en la isla. Estas son la Ponce Health Sciences University (con 150 estudiantes de primer año), Universidad de Puerto Rico (102), Universidad Central del Caribe (77) y la Escuela de Medicina San Juan Bautista en Caguas (64).
De igual forma, Rodríguez de Arzola informó que en el 2023 había 1,772 estudiantes de Medicina en la isla, en distintos años de formación médica. El grueso estaba en la Ponce Health Sciences University (684), seguido de la Universidad de Puerto Rico (450), la Universidad Central del Caribe (328) y la Escuela de Medicina San Juan Bautista (310).
“En Puerto Rico hay media residencia por cada estudiante de Medicina. Tendríamos que duplicarlas para estar en una proporción de 1:1, como en Estados Unidos”, sostuvo. Resaltó, además, que mientras más residencias haya, más médicos optarán por quedarse a trabajar en el país.
“Que Salud auspicie más plazas va a ayudar porque ya no es excusa para los hospitales”, dijo con relación a que la agencia apoyará económicamente esas residencias adicionales, aliviando la carga económica para los hospitales que aceptan convertirse en talleres de formación médica.
Rodríguez de Arzola recordó que la ruta que deben seguir los que se interesen por la profesión médica es larga. Tras graduarse de escuela superior y luego de bachillerato en una universidad, dijo, le siguen los cuatro años de escuela de Medicina, entre tres a siete años de residencia médica y uno a tres más, si el médico desea completar un ‘fellowship’.
Datos ofrecidos por la doctora advierten que para el año académico 2024-25 en Puerto Rico había 15 entidades auspiciadoras de programas de residencias médicas. Estas ofrecían 48 programas de especialidad para 891 residentes y 31 programas de subespecialidad para 140 ‘fellows’, lo que daba un total de 1,031 residentes y ‘fellows’ entrenando en la isla.
A pesar de este panorama, dijo, considerando la cantidad de estudiantes de Medicina en el país y los talleres de formación médica, en Puerto Rico hay una deficiencia de 881 plazas de residencias médicas.
Por otra parte, Rodríguez de Arzola recordó que entre el 1999 y el 2017 en Puerto Rico 32 programas perdieron la acreditación del ACGME. De esos, diez fueron reacreditados, aunque a octubre del año pasado los restantes 22 programas permanecían cerrados.
En un desglose de los que no habían podido reacreditarse mencionó los programas de Medicina de Familia (3), Medicina Interna (1), Cardiovascular (2), Gastroenterología (1), Enfermedades Pulmonares (2), Reumatología (1), Cirugía (1), Pediatría (3), Hematología-Oncología Pediátrica (1), Neumatología Pediátrica (1), Psiquiatría (1), Patología Forense (2) y Año Transicional (3).
Aun así, la doctora enumeró una serie de logros alcanzados en los últimos años. Entre estos, un aumento en la Facultad médica disponible para la enseñanza de estudiantes de Medicina y residentes, y un incremento en los programas de residencia del suroeste desde la implementación de la ley 136 del 2006 que creó los Centros Médicos Académicos Regionales de Puerto Rico (CMARPR).
No obstante, entre los retos mencionó que la Legislatura nunca ha asignado fondos para operar los CMARPR.
Por su parte, la doctora Waleska Crespo, presidenta de la Universidad Central del Caribe, en Bayamón, comentó que, aunque hay una serie de costos asociados a los programas de educación médica graduada, a largo plazo los beneficios económicos para los hospitales que se involucran en estos talleres son considerables.
Además de financiamiento disponible a través de los programas Medicare y Medicaid para apoyar en los costos asociados al entrenamiento de residentes, dijo, estos contribuyen de forma significativa en el cuidado de pacientes, lo que ayuda al hospital a manejar un mayor volumen de pacientes, sin la necesidad de aumentar su personal.
Ante la crisis de fuga de médicos, sostuvo, los programas de entrenamiento médico son parte de la solución ya que muchos de estos médicos tienden a quedarse trabajando en el país. Esto ayuda particularmente a reforzar dos áreas esenciales de servicio al paciente: Medicina de familia y Emergencias médicas.

Los programas de residencias médicas, agregó, permiten que los hospitales participen en investigaciones y ensayos clínicos. Además de resultar beneficioso para la reputación del hospital, esto ayuda a atraer talento médico y coloca a la facilidad en una posición de liderazgo, tanto en la prestación de servicios como en la educación médica.

Además de fomentar el cuidado preventivo, sostuvo, los talleres de residencia ayudan a reducir disparidades en el acceso a cuidado médico, mejoran el manejo de condiciones crónicas y fortalecen los lazos con la comunidad.
“Somos el segundo territorio de Estados Unidos donde más médicos especializados se quedan a hacer sus prácticas, después de California”, dijo Crespo.
Mientras tanto, la doctora Débora Silva, decana interina de la Escuela de Medicina del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico (RCM-UPR), comentó que todos los programas de residencia deben garantizar una serie de factores para sus residentes. Entre estos, mencionó acceso a comida mientras están laborando, así como facilidades privadas, seguras, tranquilas y limpias donde puedan dormir y descansar mientras están en un área cercana a la prestación de servicios a pacientes.
Entre los costos directos asociados a los programas de residencia, Silva mencionó los estipendios a residentes, los salarios para los médicos en funciones de supervisores y costos administrativos.
Mientras, entre los beneficios de ser un hospital de enseñanza, señaló el reconocimiento y prestigio para la institución, el aumento en la calidad de servicio a pacientes y el contribuir al entrenamiento de una nueva generación de médicos, ayudando también a combatir la escasez que hay en la isla de estos profesionales de la salud.

















