Hon. Jueza Maritere Colón Domínguez, Directora Auxiliar de la Oficina de Administración de Tribunales.
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Los abogados no se tienen que convertir en expertos de la inteligencia artificial (IA) generativa, sino adquirir un entendimiento razonable de las capacidades y limitaciones particulares de esta herramienta.

Con este recordatorio de la Opinión Formal 512 que emitió la American Bar Association (ABA) en julio del año pasado sobre el creciente uso de esta herramienta en la práctica del Derecho, la jueza Maritere Colón Domínguez, directora administrativa auxiliar de la Oficina de la Administración de los Tribunales, emitió unas reflexiones sobre este tema.

“Esta tecnología ayuda, pero la debemos utilizar responsablemente. Cuando presentemos escritos en el Tribunal, deben ser escritos que están correctos”, dijo.

Durante una reciente conferencia que realiza anualmente la Asociación de Hospitales de Puerto Rico sobre el Derecho de la Salud, la funcionaria judicial puntualizó que no se pude utilizar información a través de este tipo de herramientas tecnológicas sin corroborar y validar los datos suministrados.

La Opinión Formal 512 de la ABA, resaltó, habla de la “diligencia tecnológica” y advierte que el uso de IA generativa requiere diligencia. Según informó, reglas de este documento “exigen que cualquier argumento o cita utilizada debe ser verificada”. Agregó que estas directrices advierten que “el tribunal debe recibir información veraz, sin errores ni citas inventadas generadas por IA”. Por eso es importante que la información generada a través de este vehículo se revise cuidadosamente antes de presentarse al tribunal, subrayó. “El abogado es completamente responsable de los escritos que presenta al Tribunal en representación de su cliente”, enfatizó.

Según explicó, la IA generativa se refiere a la aplicación de esta tecnología para la creación de contenido nuevo, como redactar escritos, generar imágenes, sonidos o vídeos, escribir códigos de computadora y mantener conversaciones contextuales en respuesta a alguna instrucción y otras entradas adicionales, como archivos de documentos PDF, que provee el usuario.

Bajo la Regla 9.1 de Procedimiento Civil, cuando un abogado firma un documento certifica que ese escrito está “bien fundado en los hechos y respaldado por el Derecho vigente”. Mientras, Colón Domínguez recordó la ‘Competencia y Diligencia Tecnológica’ que fue adoptada por el Tribunal Supremo de Puerto Rico en junio del año en curso, como parte de una actualización de las ‘Reglas de Conducta Profesional’. Esta regla, que entrará en vigor el 1 de enero del próximo año, exige a los abogados y notarios que mantengan la competencia tecnológica necesaria para la práctica de esta profesión, incorporando el uso ético de herramientas como la IA.

La Regla 1.19 de Competencia y Diligencia Tecnológica define lo que comprende ‘competencia’ y ‘diligencia’. La competencia incluye el comprender las capacidades, beneficios, limitaciones y riesgos de estas herramientas. También, el verificar la precisión de los resultados y mantener el criterio profesional independiente. Además, resalta que no se exige ser experto en desarrollo tecnológico y que se debe capacitar a todo el personal para que su uso sea ético, seguro y responsable. “También hay políticas para empleados de cómo usar estas aplicaciones. Eso se usa para determinar el monto de la sanción, si usó medidas al respecto”, indicó la jueza.

Hon. Jueza Maritere Colón Domínguez, Directora Auxiliar de la Oficina de Administración de Tribunales.
Hon. Jueza Maritere Colón Domínguez, Directora Auxiliar de la Oficina de Administración de Tribunales.

La diligencia, mientras tanto, se refiere al uso oportuno y responsable, sin causar dilaciones o perjuicios indebidos. Como ejemplo de falta de diligencia, señaló el no revisar notificaciones electrónicas o presentar documentos con contenido generado por IA sin haber validado antes la información suministrada. Delegar tareas a herramientas sin supervisión adecuada puede constituir una infracción. Y aunque la IA puede asistir en el análisis jurídico y la redacción, jamás sustituye el criterio profesional. “Debemos estar pendientes de la filtración de información sensitiva”, dijo.

Resaltó que siempre se debe proteger la información confidencial y privilegiada al usar la tecnología, además de tomar medidas razonables para evitar accesos no autorizados. Además, mencionó que solo se debe facturar por el tiempo efectivamente dedicado al asunto.

“La IA generativa es un instrumento de trabajo muy útil, que va a facilitar el trabajo que realizamos”, sostuvo, no obstante, insistió en las responsabilidades éticas del abogado, así como en el criterio y responsabilidad jurídica.

Comentó que, en el ámbito legal, esta herramienta presenta retos técnicos que redundan en conflictos éticos, como sesgos y prejuicios algorítmicos y filtración de información sensitiva.

“Cada vez tienen más precisión, pero no se lo podemos dejar todo”, insistió sobre el uso responsable de esta tecnología.

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