Humberto A. Cruz Esparra
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La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en una herramienta clave en salud mental, especialmente para detección temprana, monitoreo continuo y apoyo terapéutico, afirmó el doctor Humberto A. Cruz Esparra, director clínico del Hospital Menonita CIMA.

Aclaró de inmediato, que ésta no reemplaza al profesional, sino que lo acompaña, lo potencia y le permite enfocarse más en el encuentro humano. “Simple y sencillamente la pregunta que nos debemos hacer es si nos damos la oportunidad de utilizar esto”, señaló durante su presentación ante el Annual Health IT Summit 2026, organizado por la Asociación de Hospitales de Puerto Rico (AHPR).

Explicó que la virtud de esta herramienta es que la inteligencia artificial es experta en los patrones. “Eso es lo que evalúa la inteligencia artificial”. Recalcó que la capacidad de las computadoras de aprender de la experiencia que los humanos colocan en ella, a la vez que reconoció que la IA puede procesar grandes volúmenes de información médica, millones de artículos científicos a la vez, miles y millones de datos por paciente, y miles de imágenes médicas que se pueden utilizar para asistir a la toma de decisiones.

Cruz Esparra citó un estudio realizado en el 2025 que mostró que la herramienta de precisión diagnóstica de la guía en salud mental detecta hasta un 96 y 97 % de los niveles de depresión ansiedad en un paciente, trastornos del espectro autista a un 98 %, esquizofrenia 83 %, y la demencia a un 99 %. Resaltó su utilidad en la detección de riesgos de suicidios, que dijo alcanzan 93 %. “Eso para nosotros es sumamente importante, porque si tengo un modelo que es tan sensible que me logra detectar a un 93 % los síntomas de suicidio, eso es un modelo que yo ciertamente tengo que mirar”.

«En el área central viven aproximadamente 210 mil habitantes, de los cuales aproximadamente 46 mil tienen un trastorno de salud mental, lo cual representa un 22 %.»

Dr. Humberto A. Cruz Esparra

Destacó como otras ventajas, el hecho de que la IA no se cansa, no tiene anclajes emocionales, no recuerda ‘el último caso’ como referencia, pero tampoco es perfecta. “Si los datos están sesgados, el modelo también lo estará”, apuntó.

Reiteró que el objetivo no es reemplazar el pensamiento clínico, sino combinar el juicio humano con el análisis sistemático de la IA. “El clínico es experto en significado, la inteligencia artificial es experta en patrones”.

El riesgo del sesgo de los datos

“La IA de San Juan no puede ser la misma IA de Aibonito, tan simple como eso”, indicó Cruz Esparra. Expuso que la salud mental no ocurre en aislamiento y que en Puerto Rico se exacerba en las áreas rurales. “En el área central viven aproximadamente 210 mil habitantes, de los cuales aproximadamente 46 mil tienen un trastorno de salud mental, lo cual representa un 22 %. Así que estamos hablando que por cada 100 mil habitantes tenemos un porcentaje mayor de trastorno de salud mental per cápita en Puerto Rico. Dicho esto, en nuestra zona y según los datos que como hospital hemos recogido, hemos realizado más de 40 mil intervenciones de salud mental en durante el año 2024”, dijo.

Informó que hubo un aumento en estas intervenciones comparado con el 2023 de un 48 %. “Un 47 % de los casos fueron clasificados como severos y un 62 % de los trastornos eran trastornos del estado de ánimo”. Hizo además referencia a un artículo publicado hace unos años en el rotativo El Nuevo Día que señalaba como alarmante las tasas de suicidio en la región central de Puerto Rico. Sostuvo que el total de muertes por suicidio en Puerto Rico desde el 2000 al 2026 han sido 7,395 vidas, y que el 53 % de las víctimas en la zona rural eran percibidas como deprimidas al momento del suicidio. En la urbana, el 50 %”. “El 82 % no recibía servicios de salud mental cuando se suicidó en la región rural, en la urbana es de 77 %”. Sostuvo que la estadística no debe ser únicamente vista a nivel general, sino que también debe ser mirada por región.

“Así que no vemos la IA como un lujo, sino como una herramienta para identificar señales tempranas, automatizar procesos y optimizar rutas de acción para poder reducir estas cifras”, opinó.

“Cada decisión que nosotros hacemos como clínicos no es aislada. Es un componente general que nos lleva a conceptualizar la condición para entonces ser tratada. Y, lamentablemente, todo esto está influenciado por factores que tenemos como reto en Puerto Rico. Tenemos tiempo limitado, tenemos la sala de emergencia llena, tenemos los pisos abarrotados, tenemos que hacer incluso transfer a otros hospitales porque no nos caben aquí y tenemos los pacientes que no esperaron, pero se pusieron peor y regresaron. No me da tiempo de hacer las notas. Yo soy uno que a veces estoy hasta las 9 y 10 de la noche, después que salgo del hospital, haciendo notas de progreso, porque no me gusta usar Chat GPT para las notas. Me gusta hacerla yo mismo y que mi narrativo salga de mi cabeza, así que me tardo un poco más”, explicó Cruz Esparra.

Otras ventajas que ofrece la IA y que mencionó, es que las aplicaciones de IA transcriben y resumen sesiones, identificando frases de desesperanza, culpa o autodesvalorización. “Y si en varias sesiones el paciente comienza a decir que es que yo no tengo propósito, el sistema lo destaca como una alerta de riesgo para el terapeuta o clínico o psiquiatra asistiendo a este paciente”.

El director clínico del Hospital Menonita CIMA coincidió con la advertencia, que fue unánime entre todos los que presentaron ponencias en este evento, “es importante un sistema de gobernanza en el que tomemos en consideración cuáles son esas políticas que rigen. Y no es tan solo tener una política y sentir que tenga una política, es ver que se cumpla”.

Enumeró las varias investigaciones que está haciendo la institución en conjunto con otras entidades en y fuera de Puerto Rico y destacó lo que describió como “un proyecto enorme y hermoso que se llama ‘Cero Suicidio’ en donde estamos evaluando toda persona en sala de emergencia por riesgo suicida. Lo que hicimos fue que evaluamos la distribución de suicidios en el centro de la isla. Tomamos toda esa data y establecimos unos protocolos clínicos de nuestras seis salas de emergencia. En el 2023 hubo 13 suicidios en la región de Caguas. Lo interesante es que cuando se implementa el modelo, que fue entre mediados del 2023 y 2024, vimos un descenso de casos de personas suicidas, de 13 a 5”, afirmó. 

“Así que, para concluir, la pregunta no es si la IA puede ayudarnos a salvar vidas. La pregunta es cuántas vidas más estamos dispuestos a perder por no usarla correctamente”.

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