La inteligencia artificial (IA) está cambiando el cuidado de la salud y en los próximos años podría provocar cambios significativos en los puestos de trabajo, la automatización de tareas, y transformar el diagnóstico y detección de enfermedades.
El tema fue uno de los discutidos en la reciente convención de la Asociación de Hospitales de Puerto Rico (AHPR) y la proyección la ofreció la doctora Jessica Santiago Rentas, fundadora y CEO de JSR Services.
Ello incluyó que para 2026, más del 80 % de las compañías habrá utilizado API o modelos de IA generativa o implementado aplicaciones en entornos de producción.
El cambio que ocurre en el cuidado de la salud y la práctica médica en el mundo lleva a estimar que las inversiones en IA a nivel global se acercarán a los $36,000 millones para 2025, lo que sería un crecimiento del 50 % con respecto a 2018, indicó.

Este desarrollo podría convertirse en una ayuda para atender lo que se describió como uno de los principales problemas a nivel global, que es la falta de acceso a la atención médica.
También para manejar el cambio poblacional que están experimentando muchos países, incluyendo a Puerto Rico, con el envejecimiento de la población a ritmo acelerado y el aumento en enfermedades crónicas.
La ayuda que puede ofrecer la IA incluye la automatización de tareas, el proceso de planificación, el diagnóstico y detección de enfermedades, permitir una atención médica más eficiente, permite análisis remoto de resultados e imágenes médicas, así como el seguimiento y control de pacientes crónicos por medio de ‘wearables’ y dispositivos electrónicos, y también la cirugía remota y el desarrollo de nuevos fármacos.
“Se estima que los médicos pasan únicamente el 12 % de su tiempo con los pacientes hospitalizados, porque no hay suficientes profesionales, porque deben cumplir con demandas administrativas, entre otras. La IA libera muchas funciones repetitivas tales como la revisión de estudios de laboratorios, imagen y patología, etc. La relación médico-paciente puede mejorar si el profesional de la salud pudiera concentrarse en asuntos más complejos y pasar más tiempo con el paciente. La IA no puede reemplazar la empatía y confianza del ser humano”, afirmó.
Este cambio previsto supone el desarrollo de habilidades y el fortalecimiento de otras. Según JSR Services, las habilidades más solicitadas por los empleadores son aquellas que tienen que ver con lenguajes de programación como Python, la capacidad de trabajar y administrar Big Data, y las capacidades para el análisis y la visualización de datos. Sin embargo, aclaran, “no solo serán necesarios conocimientos de tipo técnico, sino que cobrarán más importancia también las habilidades blandas, entre las cuales se destacan la inteligencia emocional, resolución creativa de problemas, el trabajo en equipo, la colaboración y la negociación. También serán altamente valoradas aquellas competencias que tengan que ver con la gestión de proyectos, supervisión y gestión de personal, y liderazgo”.
Hay que prepararse para ese futuro entorno. Citan un informe elaborado por los expertos de IBM que llega a la conclusión de que en los próximos tres años 1,400 millones de trabajadores de todo el mundo tendrán que ser reentrenados por las empresas donde trabajan para poder continuar las tareas que venían haciendo hasta ahora y que están siendo modificadas por la IA.
Otro hallazgo interesante, resaltan, “es la caída de la importancia de las habilidades STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Matemáticas, por sus siglas en inglés) que hasta 2016 se consideraba el requisito más importante para obtener los mejores empleos. En 2023, “la gestión del tiempo y la capacidad de priorizar” son las habilidades críticas más importantes, seguidas de la capacidad de “trabajar en entornos de equipo” y “ser capaz de comunicarse eficazmente”.
De ahí que recomienden que entre los factores a considerar se incluyan las habilidades blandas tales como la inteligencia emocional, el trabajo en equipo y las relaciones interpersonales. Otros factores son la atención a la infraestructura para garantizar las condiciones de trabajo adecuadas, y la capacitación y adiestramientos constantes.
Por su parte, Enrique A. Volckers Nin, secretario auxiliar de Innovación, Información, Datos y Tecnología de la oficina de La Fortaleza, presentó la posición del Gobierno en este tema. Habló de la estrategia de mantener “un solo gobierno digital”. Este debe ofrecer a las poblaciones datos, estadísticas y métricas, bajo la política de que “la data es de la ciudadanía”. Para ello, el gobierno debe generar confianza, transparencia, ofrecer datos abiertos y desarrollar interconexión, interoperabilidad y agilidad.
Indicó que el objetivo de este proyecto, que lo encabeza el Puerto Rico Innovation and Technology Service (PRITS), es dotar a toda la Isla de banda ancha, de tecnología 5G, y “del internet de las cosas”.



