De izquierda a derecha: Lcdo. Eduardo Surillo, director ejecutivo Bayamón Medical Center; Lcdo. Domingo Cruz, director ejecutivo Puerto Rico Children’s Hospital; arriba, Lcdo. Jaime Maestre, presidente y COO Grupo Hospitalario; Dr. Mitchell Cairo, hematólogo oncólogo pediátrico; Dr. Jhon Guerra, director División de Hematología Oncológica Pediátrica y hematólogo oncólogo del Puerto Rico Children’s Hospital; Dr. Norman Rámírez, oficial institucional designado (DIO) Educación Médica Graduada del Grupo Hospitalario; Dr. Luis Rosa, director médico Corporativo; abajo: Dra. Madeline Santiago, director médico del Puerto Rico Children’s Hospital y la Dra. María L. Nieves, directora del Programa del Residencia de Pediatría del Puerto Rico Children’s.
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Calce: De izquierda a derecha: Lcdo. Eduardo Surillo, director ejecutivo Bayamón Medical Center; Lcdo. Domingo Cruz, director ejecutivo Puerto Rico Children’s Hospital; arriba, Lcdo. Jaime Maestre, presidente y COO Grupo Hospitalario; Dr. Mitchell Cairo, hematólogo oncólogo pediátrico; Dr. Jhon Guerra, director División de Hematología Oncológica Pediátrica y hematólogo oncólogo del Puerto Rico Children’s Hospital; Dr. Norman Rámírez, oficial institucional designado (DIO) Educación Médica Graduada del Grupo Hospitalario; Dr. Luis Rosa, director médico Corporativo; abajo: Dra. Madeline Santiago, director médico del Puerto Rico Children’s Hospital y la Dra. María L. Nieves, directora del Programa del Residencia de Pediatría del Puerto Rico Children’s.

Anticiparse a las complicaciones puede ser determinante en el tratamiento del cáncer. Con ese enfoque, el Puerto Rico Children’s Hospital (PRCH) reunió a profesionales de diversas disciplinas de la salud para analizar la identificación temprana, prevención y manejo del síndrome de lisis tumoral (TLS) en una conferencia encabezada por el reconocido doctor Mitchell S. Cairo.

La actividad educativa, titulada ‘Developing Collaborative Multidisciplinary Frameworks for Early Identification and Optimal Management of Tumor Lysis Syndrome (TLS)’, se llevó a cabo en julio y estuvo dirigida a hematólogos-oncólogos, nefrólogos, médicos de emergencia y personal de Enfermería. El programa abordó los factores de riesgo, las estrategias de prevención y las alternativas de monitoreo y tratamiento del síndrome de lisis tumoral en pacientes adultos y pediátricos con cáncer.

El doctor Cairo es un destacado hematólogo-oncólogo pediátrico e investigador especializado en cáncer infantil, trasplante de células madre y terapias celulares. Es profesor y vicepresidente del Departamento de Pediatría de New York Medical College, además de jefe de Hematología, Oncología y Trasplante de Células Madre Pediátrico en Maria Fareri Children’s Hospital, con más de 475 publicaciones científicas.

El síndrome de lisis tumoral es una complicación potencialmente grave que ocurre cuando una gran cantidad de células cancerosas se destruye rápidamente y libera su contenido al torrente sanguíneo, lo que conduce a un aumento del ácido úrico sérico, explicó el doctor Cairo.

“El TLS es consecuencia del tratamiento del tumor o de la muerte espontánea de las células tumorales”, explicó el galeno durante la actividad llevada a cabo en el Caparra Country Club y en la cual resaltó que era su cuarta vez en Puerto Rico.

Advirtió que TLS puede conducir a insuficiencia renal, convulsiones, debilidad, tetania y arritmias, entre otros síntomas que, en conjunto, representan una emergencia oncológica.

Entre los factores de riesgo para TLS mencionó: mayor carga tumoral, rápida tasa de crecimiento tumoral y elevada fracción de crecimiento tumoral, estadío avanzado de malignidad, afectación de órganos abdominales y alta sensibilidad a la quimioterapia. Además, señaló el compromiso renal que provoca, lo que según describió incluye: obstrucción física, infiltración tumoral de los riñones, agentes nefrotóxicos, cristalización de ácido úrico en los túbulos distales y cálculos de fosfato cálcico.

Ante este cuadro, destacó que la identificación de pacientes en riesgo antes de comenzar el tratamiento oncológico constituye un elemento fundamental de su manejo. Como recurso, presentó el Sistema de Clasificación de Cairo-Bishop, herramienta médica estandarizada utilizada para diagnosticar y determinar la gravedad del TLS. Además, recordó los Criterios de Terminología Común para Eventos Adversos (CTCAE), sistema estandarizado desarrollado por el Instituto Nacional del Cáncer (NCI) para clasificar la gravedad de los efectos secundarios y eventos adversos asociados con los tratamientos contra el cáncer.

Según explicó, esta herramienta de medición utiliza una escala del grado 1 al 5, donde el grado 1 corresponde a un efecto leve y el grado 5 a la muerte relacionada con el evento adverso. Su objetivo es establecer un lenguaje común que permita a médicos e investigadores describir y medir estos efectos de manera uniforme, indicó.

Como parte del manejo del síndrome de lisis tumoral, el doctor Cairo subrayó que una adecuada hidratación es fundamental. Al respecto, comentó que es necesario vigilar con frecuencia la producción de orina y el balance de líquidos del paciente para asegurar un manejo apropiado. Además, informó que el bicarbonato de sodio ya no se recomienda de manera rutinaria como parte de esta estrategia.

Durante su presentación, advirtió que la rasburicasa desempeña un papel importante en la prevención y el manejo del TLS al reducir rápidamente los niveles de ácido úrico en sangre. Según explicó, en una comparación con alopurinol, los pacientes tratados con rasburicasa también presentaron una menor duración de hospitalizaciones y de estancias en cuidados intensivos. Destacó que investigaciones más recientes también han asociado su uso con una menor mortalidad.

En conclusión, resaltó, la prevención ocupa un lugar central. Agregó que, ante la evolución constante de los tratamientos contra el cáncer, reconocer a los pacientes que podrían estar en mayor riesgo de desarrollar síndrome de lisis tumoral antes de iniciar la terapia permite anticipar posibles complicaciones. Además, enfatizó que la vigilancia estrecha y la intervención temprana pueden ser determinantes para reducir el impacto de esta emergencia oncológica y ofrecer una atención más coordinada y segura.

“Actividades como está nos dan la oportunidad de reflexionar en lo que hemos hecho y empezado, guiados por José Quirós, CEO del Grupo Hospitalario, para construir el mejor grupo de cuidado de salud en Puerto Rico”, indicó el licenciado Jaime Maestre Grau, presidente y director de operaciones del Grupo Hospitalario.

Durante el evento, dos médicos residentes de esta facilidad hospitalaria presentaron varios trabajos investigativos basados en pacientes que han atendido allí, como parte de su taller de enseñanza.

“La excelencia clínica se construye por la educación continua. Por eso la actividad de hoy tiene un significado especial, porque esa es parte de nuestra misión”, destacó la doctora Madeline Santiago, directora médica del PRCH.

La doctora Morialis Rodríguez, residente de segundo año, tituló su trabajo investigativo ‘De la inflamación catastrófica a la recuperación’. Este abordó sobre un menor de siete años que fue diagnosticado con linfohistiocitosis hemofagocítica (HLH), condición grave en la que el sistema inmunitario se activa de manera descontrolada, provocando una inflamación excesiva que puede dañar tejidos y órganos sanos. Según relató, el diagnóstico fue en el 2023 y la meta era realizarle un trasplante de médula ósea. Tras el paciente enfrentar unas complicaciones clínicas el año pasado, finalmente se logró la meta del trasplante alogénico pediátrico de médula ósea en febrero del año en curso, siendo la primera intervención de este tipo en realizarse en esta facilidad hospitalaria y en Puerto Rico.

“Fue un esfuerzo multidisciplinario”, resaltó la doctora Rodríguez, quien advirtió que lo más importante es que ya este procedimiento está disponible en el país.

Mientras, la doctora Nicole Cortinas Colón, también del Programa de Residencia de Pediatría del PRCH, abordó sobre un caso de una emergencia oncológica en una menor de 21 meses de nacida. La paciente, también atendida en esta facilidad, presentaba varias complicaciones, entre estas, distención abdominal, linfadenopatía (agrandamiento o inflamación de los ganglios linfáticos), anemia leve, trombocitosis (número excesivo de plaquetas) y calcio elevado, entre otras manifestaciones clínicas.

La menor fue sometida a quimioterapia, pero continuó su deterioro. Finalmente, fue trasladada a la Unidad de Intensivo (PICU) del Hospital Pediátrico Universitario, donde al segundo día sufrió un paro cardiorrespiratorio y falleció. Posteriormente, explicó, el caso fue estudiado por un equipo multidisciplinario.

Tras escuchar ambos casos, el doctor Cairo felicitó a las residentes por sus presentaciones y comentó que, lamentable, el segundo caso recuerda que todavía hay pacientes que mueren de TLS.

Por su parte, el doctor Jhon Guerra, director de Hematología Oncológica Pediátrica del PRCH, agradeció al doctor Cairo, quien fuera su profesor y mentor, por su visita al país para la charla educativa.

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