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Durante las pasadas décadas, el acceso y uso de la internet, los medios digitales, así como la incidencia de telefonía móvil han crecido dramáticamente en Puerto Rico. Se estima que el 91 % de la población de 12 años o más tiene acceso a internet y el 80 % tiene un teléfono inteligente. Sin embargo, no quiere decir esto que las personas sepan utilizar las tecnologías que vienen atadas a estos
servicios.

Según explicó Jorge Iván Figueroa Valencia, MPHE, CHES, educador en Salud Pública, de la Secretaría Auxiliar de Servicios para la Salud Integral Unidad de Gerencia Programática, del departamento de Salud, este panorama se complica cuando se trata de tecnologías digitales en el campo de la salud, un área en crecimiento y que presenta nuevos retos. “Las personas no tienen la literacia para utilizar la tecnología en la gestión de la salud; hay que abordar las brechas y desafíos existentes en
la adopción de la salud digital”, expresó.

Es lo que se ha identificado como los determinantes digitales de la salud (DDS) que se
refiere a cómo y en qué medida las personas tienen acceso y capacidad para usar tecnologías
digitales en la gestión de su salud. Al igual que los determinantes sociales de la salud, los DDS pueden
producir diferencias en la salud de las personas y comunidades.

De particular interés es el grupo demográfico de 55 años o más. Aunque es el grupo de mayor crecimiento en el uso de la tecnología, persisten brechas significativas en la utilización de estos medios. Las cinco actividades principales que llevan a cabo son: ver vídeos, acceder a las redes sociales, escuchar música, utilizar servicios de mensajería y búsqueda de información. Esta última es la de mayor riesgo dado el problema de desinformación.

“La desinformación en salud es uno de los retos en cuanto a tecnologías emergentes. El problema
de desinformación lo que trae consigo es que las personas pudieran tomar decisiones con información que no está basada en evidencia. Hay que adiestrar a la población y aprovechar el acceso a internet para crear programas de educación digital en salud”, expresó.

Educadores en salud: crucial su rol para atacar la desinformación

La educación y formación de profesionales de la salud en la era digital se hace más necesaria. Para Luis E. Estremera De Jesús, catedrático auxiliar de la Oficina de Desarrollo Académico, en el Decanato de Asuntos Académicos del Recinto de Ciencias Médicas, hay que hacer una mirada amplia al proceso de aprendizaje, a los fundamentos de la educación y cómo se va insertando la tecnología a unos modelos, unas visiones de diseño. “No es que han desaparecido los modelos tradicionales, pero sí, a nivel de los fundamentos de educación, todo ha cambiado desde la perspectiva intrínseca del arte de educar, del arte de desarrollo de competencias, del arte de llevar un mensaje”, sostuvo.

Añadió que este movimiento de la educación y capacitación digital hay que verlo como un recurso facilitador y de ahí cómo nos convertimos en curadores de esa información, de ese contenido. Cómo lo utilizamos a favor, en nuestro rol de control, prevención y educación de las enfermedades crónicas y cómo se aborda al paciente, asistido por la tecnología.

“Debemos apropiarnos de ese proceso de aprender sobre x condición de salud; ser autodidactas; hay diversidad de adiestramientos gratuitos y en la medida que vayamos dominando las áreas, nuestro nivel de análisis cambia, transformamos la manera de acercarnos a ese paciente y a su entorno. Hasta lograr que ese paciente evolucione, mejore su condición de salud”, expresó.

Sin embargo, destacó que no todos los pacientes a quienes servimos son iguales, no tienen los mismos intereses, no tienen las mismas destrezas ni los mismos recursos de tecnología. Así que, hay que identificar cuál inteligencia múltiple puede definir a ese paciente y a base de esos talentos abordar
y facilitar el proceso de educarlo.

Mencionó que hay diversidad de modelos y herramientas educativas gratuitas que nos brindan modelos y estructuras para ser estratégicos en el proceso de educar y presentar la información. “Cómo esa información puede ayudar al paciente a ser más autodirigido en el manejo de su condición, en el consumo de su medicamento; cómo una aplicación X puede ayudar al paciente a motivarse, cómo ayudamos al paciente a que pueda cumplir y lograr el plan de tratamiento”, expresó.

Entre las herramientas educativas mencionó la Rueda DUA (Diseño Universal para el Aprendizaje) y el Modelo ADDIE (Análisis, Diseño, Desarrollo, Implantación y Evaluación). La Rueda DUA es un banco de recursos para aplicar aplicaciones según principios y pautas del Diseño Universal de Aprendizaje. Incluye múltiples herramientas que facilitan su implantación segmentada en tres categorías:

  • Representación – para presentar los contenidos y la información en múltiples formatos y aportar distintos apoyos como imágenes, gráficos, animaciones o vocabularios de ayuda.
  • Acción y Expresión – para facilitar varias opciones para que el alumnado exprese lo que sabe.
  • Compromiso – para proporcionar diferentes formas de participación y opciones que favorezcan intereses
    dispares.

Mientras, el Modelo ADDIE es uno básico y el más utilizado para crear varios tipos de diseño instruccional de objetivos de aprendizaje para cualquier alumno, ya sea para las escuelas, las empresas o la capacitación corporativa.

“Todos tenemos muchas responsabilidades, pero necesitamos hacer un compromiso personal, dar la milla extra para adiestrarnos y educarnos en el uso de la tecnología”, dijo Estremera.

Reto para los profesionales de la salud

Y es que el proceso de aprendizaje es continuo, permanente, que permite mantenerse actualizado, competitivo, eficaz en el campo profesional. Es una respuesta esencial a los desafíos y oportunidades
del mundo moderno. Estremera hizo un llamado a los profesionales de la salud y a los patronos a mantenerse al día sobre las condiciones de salud, aprender sobre la tecnología que es un gran facilitador, pero hay que dedicarle tiempo para aprender a utilizarla.

“Tenemos que ser curiosos en el proceso de investigar más allá del ABC de la condición. Tiene que haber un compromiso personal en el proceso de mantenernos actualizados; no depender solamente de los formatos o requerimientos de educación de la profesión”, expresó.

La tecnología ha cambiado el entorno laboral de ser una estructura basada en jerarquía a una estructura más descentralizada; de un horario fijo, a uno flexible; de información controlada, a una más compartida; de un trabajo individualista, a uno más colaborativo.

Estremera detalló los múltiples recursos educativos disponibles para profesionales en donde los entornos virtuales de aprendizaje son la orden del día y las 100 mejores tecnologías que apoyan el aprendizaje.

“Hay que incorporar la transformación digital como una estrategia organizacional que fomenta un proceso de cambio continuo y sistemático y crea nuevas formas de educar y capacitar a los profesionales de la salud”, concluyó.

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