Calce: Roberto U. Pagán Rodríguez, director de planificación y análisis financiero para MSO Holdings.
La sostenibilidad del sistema de salud puertorriqueño depende de una estrategia colaborativa, la especialización en las necesidades de su población envejecida, la defensa unificada en el ámbito federal, la educación en salud y la implementación de modelos justos de compensación.
Esas medidas son las recomendaciones principales formuladas en el foro ‘Modelos de pago y sostenibilidad: estrategias ante la transformación del reembolso en Puerto Rico’, en el que participaron el licenciado Agustín González Cuadrado, presidente interino de MMM Holdings LLC; Zoraida E. Méndez Román vicepresidenta de Relaciones y Alianzas con Proveedores de Triple-S Salud; y Roberto Torres Fernández, principal oficial de operaciones de MCS Healthcare Holdings, LLC.
Sobre el tema de la unidad y mensaje común el grupo coincidió en que es fundamental que todos los actores del sistema de salud -médicos, hospitales, planes de salud- trabajen de la mano y presenten un mensaje unificado. Ese mensaje debe exigir lo que Puerto Rico merece, basándose en la alta calidad de sus resultados clínicos, datos históricos y la excelencia de sus profesionales y hospitales, que superan a otros territorios. El objetivo debe ser ir a Washington con una sola voz para pedir lo que se necesita y se merece en compensación y recursos.

Respecto a la adaptación y especialización en las necesidades de la población, la posición respaldada es que es crucial salir de los modelos tradicionales y especializarse en las necesidades particulares del asegurado en Puerto Rico, no solo en los servicios que se prefieren prestar. Ello debido a que la población de Puerto Rico está envejeciendo rápidamente y se estima que para 2030, un millón de personas tendrán 65 años o más, por lo que es imperativo atender estas necesidades, considerando beneficios como el cuidado a largo plazo.
“Cuando vemos esos datos, vemos que la gran mayoría de los puertorriqueños está viviendo en un ambiente de aislamiento social donde no tienen un tipo de interacción con otras personas o tienen pocos recursos que les ayuden a manejar sus servicios.
Zoraida E. Méndez Román
La meta de estos esfuerzos tiene que ser obtener una compensación justa, y para ello hay que abogar por modelos de compensación más razonables y justos para los servicios de salud, lo que permitiría ofrecer un mejor servicio y acceso a la población. Propusieron en específico ir a las mesas de diálogo y a Washington no solo con los problemas, sino también con soluciones concretas, reorganizando el sistema y definiendo roles para atender las necesidades de la población.
“Todos los que estamos aquí pagamos el mismo ‘Medicaid tax’ que pagan en Estados Unidos y el costo de medicamentos es el mismo para Puerto Rico y Estados Unidos. Hoy en día el medicamento se acerca a un 40 % del costo total. Se pueden imaginar los retos tan grandes que tenemos en la industria”, cuestionó Torres Fernández.

“Muchos recordarán en Puerto Rico había 14 planes de Medicare Advantage. Mirando hacia el 2026, solamente van a ver tres planes y eso es desafortunado”, sostuvo. Méndez Román coincidió en que la calidad del servicio en Puerto Rico es alta y cuestionó cómo se podrá mantener a esos niveles. “Así que la población de Medicare Advantage es una penetración alta en Puerto Rico y tenemos que trabajar en ver cómo podemos mantener estos modelos a nivel de incentivando la calidad, incentivando cómo podemos trabajar manteniendo esa experiencia de este paciente”, dijo. Para lograrlo, recalcó, “hay que trabajar en conjunto”.
Informó Méndez Román sobre unos estudios que la Fundación de Triple S realizó específicamente con la población adulta y se identificaron dos áreas bien importantes que tenemos que atender, que es el aislamiento social y la soledad.
“Cuando vemos esos datos, vemos que la gran mayoría de los puertorriqueños está viviendo en un ambiente de aislamiento social donde no tienen un tipo de interacción con otras personas o tienen pocos recursos que les ayuden a manejar sus servicios. Y lo peor de todo es que cuando hacemos el análisis, identificamos que esta población también presenta otras condiciones crónicas de salud que tenemos que atender, como diabetes, hipertensión, depresión y otras condiciones cardiovasculares”, expresó. “Así que cuando vemos el sistema y vamos a trabajar en cómo mejorar y atender esa necesidad, tenemos que ver cómo nosotros a nivel de salud podemos atender esas necesidades estableciendo programas clínicos para manejar esas condiciones, estableciendo unos programas donde podamos medir e incentivar resultados y compensar e incentivar esos servicios y esos resultados de calidad”, agregó.
González Cuadrado coincidió con los planteamientos de sus compañeros de panel y afirmó que “el uso de la tecnología va a ser clave en el proceso de poder analizar qué vamos a ofrecer, dónde, qué nivel de servicios, qué vamos a añadir, qué rol ocupa cada una de nuestras organizaciones, tanto del lado del proveedor como del lado de la aseguradora”. “Va a ser importante ir conectando los puntos dentro del sistema, tanto en el nivel más básico de medicina primaria, como en el nivel del cuidado intrahospitalario, y qué oferta vamos a tener disponible para atemperarla”, añadió. “Nosotros somos parte del sistema de las cinco estrellas, así que tenemos que ir juntos y tenemos que estar juntos, como dijeron los compañeros, en una sola voz, y tenemos que hacer mesas de trabajo donde los llamamos ustedes, estamos nosotros y todas las partes del sector para precisamente atender esos cambios poblacionales, esa nueva oferta de servicios, y rediseñar un pago y un modelo de reembolso que vaya a compensar efectividad, eficiencia, calidad y disponibilidad”, afirmó.













