Muchas de las denuncias públicas sobre los retos que enfrenta el sistema de salud de Puerto Rico, tanto a nivel de los profesionales de la salud, como de las aseguradoras y los mismos pacientes, se basan en “evidencia anecdótica”.
Por eso, urge la recolecta y revisión de datos que ayuden a precisar la magnitud del problema y ofrezcan un mapa que marque acciones puntuales a tomar. Además, en tres años el sistema de salud de Puerto Rico podría estar en un peligro mayor si el financiamiento federal al programa Medicaid se reduce.
Por eso, los líderes del Gobierno y las partes interesadas deben trabajar en una propuesta detallada y práctica para presentarle al Congreso de los Estados Unidos, una apoyada en un financiamiento más justo.
Así lo destacó Robert Mujica, director ejecutivo de la Junta de Supervisión Fiscal (JSF), quien abogó por que la búsqueda de soluciones se origine de un frente común entre representantes del Gobierno y las partes interesadas.
Sus expresiones surgieron poco antes de las elecciones generales del año pasado, durante la convención anual de la Asociación de Hospitales de Puerto Rico (AHPR).
Mujica, quien advirtió su deseo de que todo residente del país reciba la atención de salud que necesite, reconoció que el camino no es fácil. “Es un reto aquí en Puerto Rico y en los Estados Unidos”, sostuvo.
El abogado y sociólogo recordó que durante su carrera laboral en Nueva York trabajó en dos iniciativas para rediseñar el sistema de salud de dicho estado. Entre los ingredientes que se necesitan para impulsar gestiones como ésta, dijo, destacan el contar con la información pertinente, basada en datos e investigaciones. Agregó que los miembros de la Junta trabajarán con todos los grupos y partes interesadas para transformar el sistema de salud de Puerto Rico de modo que satisfaga las necesidades del pueblo. “Pero antes de encontrar soluciones, necesitamos saber con precisión lo que realmente estamos viviendo. Necesitamos datos precisos”, insistió.

Al respecto, denunció que en el último año la Junta ha enfrentado dos grandes retos: uno a nivel financiero y otro en torno a la falta de datos. “Necesitamos definir la transformación y priorizar acciones”, insistió.
Con relación al aspecto financiero, Mujica señaló la aprobación que le otorgó la Junta a un aumento en los pagos Platino a las organizaciones Medicare Advantage. Esto, dijo, redundó en mejorar el acceso a servicios médicos esenciales y pagos a proveedores de salud. Resaltó que esto se logró con una inversión de $35 millones este año y sobre $100 millones en los próximos tres años.
Entre otras acciones de la Junta, señaló también la expansión en la elegibilidad al aumentar el índice de pobreza de 85 a 100 % del nivel de pobreza federal.
Además de abrirle la puerta a más familias con dificultades financieras que antes no cualificaban, esta expansión a la cubierta Medicaid ayudará a capturar individuos que habían perdido su elegibilidad al programa durante el proceso de recertificación, sostuvo.
En adición a aumentos en los reembolsos a hospitales y mejoras en otros beneficios, Mujica destacó una inversión de $85 millones en varios renglones. Entre éstos, mencionó ajustes en las tarifas dentales, aumentos en los pagos a hospitales, la cubierta de equipo médico duradero y de transportación médica para situaciones que no sean emergencias, entre otros. “El presupuesto del Gobierno incluye más de $6.6 millones en gastos relacionados a la salud. Es el gasto gubernamental más grande de Puerto Rico”, dijo.
“Es imposible atender un problema sin entenderlo. Igualmente, no se puede diagnosticar y tratar un paciente sin entender sus síntomas.”
Lcdo. Robert Mujica
Aunque Mujica se refirió a otras ayudas que la Junta ha viabilizado, admitió que siempre hay áreas que no pueden asistir para poder mantener “presupuestos saludables”. Insistió en que, aunque el cuidado de la salud sigue siendo una prioridad, todas las ayudas que la Junta ha posibilitado no son suficientes para mejorar el sistema de salud. Entre los desafíos que enfrenta el sistema, Mujica mencionó el poder seguir entrenando profesionales de la salud y retenerlos luego en la isla. “Puerto Rico no tiene un sistema para rastrear a los profesionales de la salud que trabajan. Hay pocos datos sobre cuantos graduados se quedan en Puerto Rico o regresan a la isla después de completar sus residencias médicas”, indicó.
Para poder levantar una base de datos, Mujica comentó que la Junta trabaja junto al departamento de Salud y la Autoridad de Asesoría Financiera y Agencia fiscal de Puerto Rico. Este grupo de trabajo gestiona un reporte comprensivo sobre los trabajadores de la salud que hay en Puerto Rico. Con esta iniciativa se podrá saber cuánto personal médico y de enfermería urge, manifestó.
“Es imposible atender un problema sin entenderlo. Igualmente, no se puede diagnosticar y tratar un paciente sin entender sus síntomas. Por eso decidimos colectar mejores datos”, dijo. Este estudio ayudará a cuantificar y pronosticar el personal de la salud, así como formular recomendaciones, indicó. Entre las gestiones que se están realizando, mencionó el análisis de registros de inscripción, datos de reclamaciones y visitas médicas, entre otra información.
De antemano comentó que entre los hallazgos se encuentra una desalineación significativa entre los profesionales de la salud que hay y los que se necesitan. Advirtió que no necesariamente se trata de una escasez general pues hay áreas geográficas con muchos especialistas y pocos pacientes. También lamentó la existencia de leyes y regulaciones que limitan al personal de salud y el acceso a cuidado, reglas que no existen en otras partes del mundo.
Por otra parte, Mujica mencionó el rápido crecimiento de la población de adultos mayores en Puerto Rico, causado en parte por la emigración y la baja en la natalidad. “Esto es importante ya que Puerto Rico carece de una infraestructura para el cuidado a largo plazo”, dijo.
Advirtió que muchas familias y cuidadores llevan una carga desproporcionada en el cuidado de este sector poblacional. Además, señaló que esto ha causado un aumento en las visitas a salas de emergencia, así como de hospitalizaciones innecesarias. Y, contrario a los estados, el programa Medicaid en Puerto Rico no cubre servicios de cuidado a largo plazo, lamentó.
Pero, entre todos los retos que enfrenta el sistema de salud, Mujica destacó el precipicio fiscal de Medicaid. Recordó que Puerto Rico fue elegible para recibir más de $19 billones de fondos Medicaid entre el año fiscal 2023 y el 2027. Pero para el año fiscal 2028 el financiamiento de este programa podría retornar al de antes de esta histórica cantidad, manifestó al resaltar que esto desestabilizaría aún más el sistema de salud.
Ante la inseguridad sobre qué ocurrirá entonces, dijo, la Junta sigue abogando en Washington D.C. para una solución a largo plazo para el programa Medicaid en Puerto Rico, una que sea “justa y permanente”. “Debemos trabajar juntos para prepararnos para un escenario en el cual el gobierno de Puerto Rico sea responsable de una cantidad significativa mayor de los gastos de Medicaid, así como de quedarse rápidamente sin fondos federales”, manifestó.
Resaltó que el llamado al Congreso debe ser el reclamo de un financiamiento más justo para el programa Medicaid de Puerto Rico.
Mujica también insistió en que se debe de trabajar para el regreso de muchos de los puertorriqueños que se han mudado de la isla en busca de un mejor acceso y cuidado de la salud. “Necesitamos una hoja de ruta”, planteó.
Basado en eso, dijo, se necesita mantener un balance fiscal y prevenir el regreso de deficiencias estructurales. También anticipó la necesidad de posibles cambios a políticas y planes de acción.













