Todavía algunas personas consideran que la seguridad del paciente es responsabilidad exclusiva de los médicos e instituciones de salud. Sin embargo, no existe duda de que los pacientes y familiares desempeñan un papel clave en prevenir y promover una atención más segura. Cuando los pacientes están informados, participan en las decisiones y se sienten empoderados para expresar inquietudes, el riesgo de eventos adversos puede disminuir significativamente. Nadie conoce mejor su historial, síntomas y preocupaciones que el propio paciente.
Estrategias para un papel más activo en su cuidado:
1. Pregunte. Las preguntas son una herramienta poderosa de seguridad:
- El diagnóstico
- Propósito del tratamiento
- Beneficios y riesgos
- Signos o síntomas que vigilar
2. No tener temor a hablar. Los pacientes nunca deben sentirse incómodos haciendo preguntas.
3. Compartir información honesta, completa y precisa. No asumir que los profesionales de la salud conocen toda la información.
- Historial médico actualizado:
- Enfermedades previas
- Cirugías
- Alergias
- Hospitalizaciones
- Nuevos síntomas, cambios o preocupaciones
4. Mantener lista actualizada de medicamentos:
Llevar la lista de medicamentos a cada cita facilita la reconciliación de medicamentos y reduce el riesgo de duplicidades o interacciones.
- Medicamentos recetados, sin receta, vitaminas y suplementos
- Nombre
- Dosis
- Frecuencia
- Efectos secundarios
5. Verificar antes de tomar un medicamento nuevo:
- Confirmar propósito y posibles interacciones
- Consultar dudas con el médico o farmacéutico
6. Para contribuir a diagnósticos más oportunos y precisos:
- Dar seguimiento a estudios y resultados.
- Confirmar que los resultados fueron recibidos y revisados.
- Nunca asumir que la ausencia de comunicación significa que todo está normal.
7. Monitorear síntomas
- Llevar un registro de síntomas o cambios en la salud.
- Compartir información relevante durante las consultas.
8. Involucrar a familiares o cuidadores.
9. Participar activamente en las conversaciones sobre su cuidado:
- Confirmarle al médico que comprendió las instrucciones.
- Solicitar información por escrito cuando sea posible.
10. Manejo seguro de condiciones crónicas:
- Cumplir plan de tratamiento
- Asistir a citas de seguimiento
- Vigilar signos de alerta
- Honestidad
En resumen, la seguridad del paciente es una responsabilidad compartida. Los profesionales de la salud aportan sus conocimientos clínicos, mientras los pacientes aportan información valiosa sobre su historia, síntomas y experiencias. Cuando ambas partes trabajan juntas, se crea un entorno más seguro, colaborativo y centrado en el paciente. Hacer preguntas, mantener una lista actualizada de medicamentos, dar seguimiento a los resultados de pruebas y expresar inquietudes pueden marcar una diferencia significativa en la calidad y seguridad de la atención.
Al igual que en la mayoría de las facetas de la vida, la comunicación honesta y efectiva sigue siendo una de las herramientas más poderosas para mejorar los resultados.

Yanina Lebrón Cristy
Knowledge Strategies, SIMED






