Calce: Mayra Colón, coordinadora Proyecto QIP AHPR y Nilda González, vicepresidenta de Gestión de Calidad y Programa de Estrellas MMM Holdings.
Es de conocimiento público que en un mercado con menos primas y fondos más restringidos la lucha por cada prima es cada vez mayor, aseguró Nilda González, vicepresidenta de Gestión de Calidad y Programa de Estrellas de MMM.
Por eso, reiteró la importancia de poder justificar con datos la población vulnerable en Puerto Rico, información que ayude a respaldar la necesidad de un mayor financiamiento para el sistema de salud, así como para detener la fuga de talentos.
Dentro de ese esfuerzo, abundó sobre ‘Cómo los resultados del Proyecto QIP (Quality Improvement Program) fortalecen la gestión del cuidado’, convirtiéndose en estrategias para la prevención de eventos adversos, la optimización de procesos clínicos y la implementación de prácticas basadas en evidencia que ayuden a fortalecer la seguridad y calidad de la atención hospitalaria.
Este programa, explicó, comenzó en noviembre 2022 y se enfoca en varios aspectos clínicos, incluyendo infecciones del torrente sanguíneo (CLABSI), infección del tracto urinario asociado al catéter (CAUTI), eventos asociados al ventilador (VAE), caídas, lesiones por presión, readmisiones, reconciliación de medicamentos e interconectividad, entre otros. “Como es un programa de auto reporte puede haber variabilidades, pero lo importante es que tenemos un programa, que hay una agujita de medición”, dijo durante un panel de conferencias que organizó el Proyecto QIP en la sede de la Asociación de Hospitales de Puerto Rico (AHPR), en San Juan.
Actualmente, agregó, esta iniciativa cuenta con una tasa de participación del 61 % de los hospitales del país. “Cada hospital tiene que hacer su introspección. Tenemos que ir optimizando esos recursos”, dijo al explicar que muchas son métricas de mitigación y para evitar riesgos.
Entre los retos en el camino, mencionó que hay factores fuera de control del hospital, como la cronicidad del paciente. “Sabemos también que hay muchas personas que posponen y cuando van a atenderse, su salud ya está muy crítica”, sostuvo.
Limitaciones financieras, comentó, también pueden afectar la posibilidad de invertir en tecnología y programas de calidad. Escasez de personal especializado y procesos burocráticos fueron otros desafíos que reconoció González.
El National Committee for Quality Assurance (NCQA), ha estado históricamente desarrollando métricas, siendo las readmisiones hospitalarias una de las que mayor peso tiene, incluyendo en el Programa de Estrellas que impulsan los Centros de Servicios Medicare y Medicaid (CMS) a los productos Medicare Advantage.
Esta organización, dijo, considera que “los reingresos hospitalarios pueden indicar una atención deficiente o la pérdida de oportunidades para una mejor coordinación de la atención”. Por eso apuestan a que factores como “una mejor comunicación con los beneficiarios y cuidadores, coordinar la atención tras el alta y mejorar la atención durante el ingreso inicial” puedan evitar muchas readmisiones.
Entre los desafíos particulares que enfrenta Puerto Rico, González mencionó un menor financiamiento federal, fuerza laboral limitada, brechas en la infraestructura y en la presentación de informes de datos, retrasos en la atención preventiva y determinantes sociales de la salud. Además, señaló que la interoperabilidad sigue siendo un reto pues, aunque ha habido mejorías, por ejemplo, en el área de recetas electrónicas y su transmisión, urge que continúen progresando.
Con la meta de mejorar
El Proyecto QIP o Programa de Mejoramiento de Calidad es una iniciativa de la AHPR a través de su Instituto de Desarrollo y Educación Avanzada en Salud (IDEAS). Su objetivo es que los hospitales le reporten una serie de data a través de un sistema de indicadores clínicos y otras métricas. Como parte de sus esfuerzos educativos, en noviembre pasado realizó un taller en el cual ofreció un resumen de la información recopilada en los últimos dos años (2024 y 2025), así como las estrategias y prioridades para este año. “Buscamos que los hospitales tengan la meta de bajar un 20 % en todos sus eventos adversos, como infecciones adquiridas en los hospitales, caídas y readmisiones”, dijo Mayra Colón, coordinadora del Proyecto QIP.
Asimismo, indicó, deben mejorar el cumplimiento de otras áreas, como la interoperabilidad y reconciliación de medicamentos, entre otras. “Queremos que los hospitales adopten aquellas prácticas seguras que promuevan la calidad y satisfacción del paciente, que sea más un valor institucional que un requerimiento normativo”, manifestó Colón.
Hasta noviembre del año pasado había 43 hospitales reportando sus métricas e indicadores a través de este programa voluntario.
A modo de repaso sobre los logros alcanzados, Colón informó que ya se ha alcanzado la meta en seis de 27 medidas, mientras, en 11 han mostrado mejoría y están cerca de la meta. Hay otras 10, sin embargo, que representan áreas de oportunidad. Entre estos, los relacionados a interoperabilidad, readmisiones y eventos asociados al uso de ventiladores. “En general, hemos mejorado mucho las infecciones adquiridas en los hospitales”, dijo Colón.
Sobre los efectos adversos reportados, señaló, se recomendó hacer un análisis para identificar su causa y raíz. En ese proceso, comentó, también se enfatizó la importancia de la estandarización de los procesos, así como de involucrar al personal, incluyendo los administrativos, bajo la meta de ofrecer un servicio de calidad.
“Ya los hospitales se están moviendo a la prevención, en vez de a la reacción. Es algo bueno e impactante porque es uno de los objetivos del Proyecto QIP, que la cultura de seguridad sea un valor adquirido del hospital, no un requerimiento normativo”, expresó Colón, quien recordó que este esfuerzo es subvencionado por MMM.











