De izquierda a derecha: Dr. Fernando Villamil, director médico de Spine by Villamil; Dra. Marta Suárez Rivera, nefróloga pediátrica y el Dr. Víctor M. Gordo González, director médico del Hospital Auxilio Mutuo.
Menonita Ad

Calce: De izquierda a derecha: Dr. Fernando Villamil, director médico de Spine by Villamil; Dra. Marta Suárez Rivera, nefróloga pediátrica y el Dr. Víctor M. Gordo González, director médico del Hospital Auxilio Mutuo.

La prevención de enfermedades como estrategia para reducir la carga económica del sistema de salud es una meta colectiva que impulsa la sostenibilidad financiera, la gobernanza efectiva y un liderazgo centrado en el bienestar de la población.

Este fue el eje principal de la sesión plenaria de la pasada convención de la Asociación de Hospitales de Puerto Rico (AHPR), que tuvo como lema ‘Reinventando la industria de la salud’, y donde se analizó cómo los distintos sectores del ecosistema de salud en Puerto Rico están respondiendo a los desafíos actuales mediante estrategias transformadoras, nuevas alianzas, modelos de operacionales innovadores y alternativas de financiamiento.

La sesión inició con el mensaje de bienvenida del licenciado Jaime Plá Cortés, presidente ejecutivo de la AHPR, quien destacó la importancia de adoptar una visión estratégica que coloque a la salud preventiva como herramienta para reducir la carga económica de las enfermedades y proyectar un sistema más eficiente, sostenible y centrado en el bienestar futuro de la población.

Víctor M. Gordo González, director médico del Hospital Auxilio Mutuo, inició su participación exponiendo que las principales causas de muerte en la Isla continúan siendo las enfermedades cardiovasculares, diabetes y cáncer de próstata y seno. Para enfrentar esta realidad, insistió en la urgencia de promover cambios en el estilo de vida, especialmente en alimentación y ejercicio, ya que muchos pacientes llegan a los servicios médicos demasiado tarde.

Lcdo. Jaime Plá Cortés, presidente ejecutivo AHPR.
Lcdo. Jaime Plá Cortés, presidente ejecutivo AHPR.

“La prevención reduce la carga de enfermedades prevenibles, mejora la productividad laboral, disminuye costos y reduce desigualdades en el sector de la salud. La prevención terciaria busca reducir las complicaciones, atenuar las consecuencias y manejar las secuelas en personas con enfermedades crónicas”, explicó Gordo.

Entre los ejemplos mencionados destacan la rehabilitación física tras un evento vascular cerebral, programas para manejar la diabetes crónica, prevención de complicaciones renales o cardiovasculares, y prácticas clínicas que ayudan a identificar fallos renales temprano mediante récord electrónico para evitar agentes nefrotóxicos y fallo renal agudo iatrogénico. La adopción de servicios preventivos se asocia con menor incidencia y mortalidad en casos de cáncer, enfermedades crónicas, salud mental y abuso de sustancias, entre otros.

El director médico mencionó estudios que evidencian que la vacunación reduce significativamente la incidencia de enfermedades contagiosas; que el cernimiento infantil permite intervenciones efectivas ante rezagos del desarrollo; que la consejería nutricional es efectiva para combatir la obesidad infantil; y que la educación en prevención de lesiones disminuye accidentes. Asimismo, señaló que el cernimiento en la salud mental facilita la detección temprana de problemas psicológicos.

La doctora Marta Suárez Rivera, nefróloga pediátrica, reforzó la importancia de iniciar la prevención desde la infancia. “En los niños debe haber prevención primaria con el tema de las vacunas de los niños y educarlos para que tengan hábitos de comida saludable y evitar complicaciones más adelante. Tenemos que ver cómo enfocar más la prevención”, expresó

Para la niñez temprana (1-5 años), recomendó:

  • Cernimiento del desarrollo y comportamiento a los 15, 18, 24 y 30 meses, incluyendo evaluación para autismo (M-CHAT-R/F).
  • Examen de visión entre tres y 5 años.
  • Salud oral, un requisito anual antes de comenzar el año escolar.
  • Evaluación de anemia y plomo según factores de riesgo.
  • Presión arterial anual en niños mayores de tres años o desde el nacimiento si tienen condiciones previas.

En la etapa de 6 a 11 años, recomendó visitas anuales, monitoreo de crecimiento y salud mental, medición de presión arterial y cernimientos de visión y dislipidemia entre los 9 y 11 años, en casos de riesgo cardiovascular.

Por su parte, Fernando Villamil, director médico de Spine by Villamil y miembro de Latin Doctors, enfatizó que el ejercicio debe iniciarse desde la niñez para prevenir enfermedades y reducir complicaciones en la vida adulta. “A partir de los 20 años se deben realizar chequeos anuales, incluyendo la medición de presión arterial si hay antecedentes. Desde los 21 años el Papanicolau en las féminas, desde los 35, pruebas de laboratorio de rutina y desde los 40, el perfil de lípidos, exámenes de función renal y hepática”, recomendó Villamil.

Altos costos y escasez de médicos

Sobre las consecuencias económicas, Gordo advirtió sobre la recarga del sistema de salud y las barreras para implementar servicios preventivos, resaltando que en Puerto Rico hay un pediatra por cada 3,176 niños, siendo la jurisdicción con menos pediatras en Estados Unidos. Para 2023, quedaban menos de 9,500 médicos con licencia activa, de los cuales 6,400 son especialistas.

“Esto evidencia una disminución general en la fuerza médica. Hay 26 geriatras, 1,484 internistas y 777 médicos de familia. Los proveedores tienen sobrecarga de trabajo, por lo que tienen limitaciones para atender un paciente y no pueden priorizar la prevención. Los patronos con empleados de más 45 años los deben enviar a revisarse. Necesitamos el apoyo del Gobierno, personas y Legislatura para tener un país más sano”, expuso.

También reveló que se observa un aumento en adolescentes con problemas de salud mental, población en la cual debe haber seguimiento anual por riesgo de depresión y suicidio, además de vigilancia ante afecciones prevenibles. “Los adolescentes no quieren ir al médico. Vemos hipertensión en jóvenes con obesidad y falta un registro público para pacientes con enfermedad renal. Debe haber evaluación de comportamiento de riesgo, incluyendo drogas, alcohol y tabaco”, puntualizó.

En jóvenes sexualmente activos deben realizarse pruebas de infecciones transmitidas sexualmente y cernimiento de VIH entre los 15 y 18 años. También deben evaluarse dislipidemias con segunda evaluación entre los 17 y 21 años, con o sin factores de riesgo, además de vacunación contra VPH y monitoreo anual de presión arterial.

“En los niños tiene que haber cernimiento neonatal, evaluación de pediatra entre 48 y 72 horas, seguimiento del desarrollo en 1, 2, 4, 6, 9 y 12 meses, y la salud oral comienza con el primer diente. Entre 18 y 24 meses se hacen pruebas de autismo, a tiempo podemos impactar y desarrollar a estos niños y luego vigilar desarrollo y comportamiento”, dijo.

En la población adulta, las recomendaciones incluyen:

  • Hombres 40-64: cernimiento anual de cáncer de próstata desde los 45 años, o 40 si hay antecedentes familiares; PSA desde los 45.
  • Mujeres 40-64: mamografía anual desde los 45 hasta los 64 años.
  • Ambos sexos: exámenes de colesterol, glucosa, tiroides y evaluación ocular.

Para adultos mayores de 65 años, se sugiere un examen médico completo anual o más frecuente si existen factores de riesgo, laboratorios y chequeo ocular, además de pruebas de laboratorio, PSA en hombres y mamografía en mujeres.

San Lucas Ad Banner
SIMED Ad Banner
Salon de la Fama de la Medicina ad

Suscripción a newsletter

Nombre
¿Eres un profesional de salud?