Calce: La doctora Antonia Coello Novello, uno de los siete médicos galardonados en la última edición del Salón de la Fama de la Medicina, junto a los periodistas y moderadores del evento, Aixa Vázquez Camacho y Julio Rivera Saniel.
“Donde quiera que se ama el arte de la Medicina se ama también a la humanidad” – Platón
Pocos días antes del Día de Acción de Gracias del año pasado, a modo de agradecimiento por un gran legado en el campo de la Medicina, la trayectoria de siete reconocidos salubristas fue exaltada al Salón de la Fama de la Medicina Puertorriqueña.
Creado en el 2021, este reconocimiento destaca la vida y obra de médicos y entidades de salud que han aportado a la Medicina de Puerto Rico, visibilizando su legado para el conocimiento de futuras generaciones, tanto del público general como de la misma comunidad médica.
“Esperamos que esta exaltación sirva como fuente de inspiración para todos los estudiantes de Medicina”, manifestó el doctor Jaime Rivera Dueño, presidente de la Junta de directores del Salón de la Fama, durante la ceremonia llevada a cabo en un hotel de Río Grande.
La doctora Inés Hernández Roses, principal oficial médico de MCS de Puerto Rico (auspiciador principal del evento), destacó que, dentro de la historia de la Medicina resaltan una serie de figuras icónicas en la salud de Puerto Rico que han dejado huella y merecen seguir siendo ejemplo para futuras generaciones.

Como representantes de las cuatro escuelas de Medicina del país, varios estudiantes tuvieron un rol importante en este evento abundando sobre algunas de las contribuciones y logros de cada uno de los exaltados durante la premiación.
En la cuarta edición de este evento seis varones fueron homenajeados: el doctor Cayetano Coll y Toste, el doctor David Rodríguez Pérez, el doctor Enrique Márquez Grau, el doctor Jorge Sánchez Colón, el doctor Rafael Fernández Feliberti y el doctor Raúl García Rinaldi. La séptima figura exaltada fue la doctora Antonia Coello Novello, única mujer del grupo y la única que recibió la distinción en vida.
En conferencia de prensa previa al evento se resaltaron algunas anécdotas y contribuciones importantes de los homenajeados. Del doctor Coll y Toste (1850-1930) se mencionó que, natural de Arecibo, fue un ilustre puertorriqueño que estudió Medicina en España y al regresar a la isla ocupó varios cargos importantes, incluyendo historiador oficial de Puerto Rico. Escribió varios libros, incluyendo algunos sobre Medicina, abundando sobre la fiebre amarilla y el cólera, enfermedades de su época, entre otros temas.
“Su profunda vocación de servicio, su compromiso con el conocimiento y su visión humanista de la profesión médica representan exactamente los valores que deberíamos cultivar a lo largo de nuestras carreras como profesionales de la salud”, dijo Nicole Polish, estudiante de Medicina de la Universidad Central del Caribe, durante el evento en el cual también asistió su bisnieto, Vicente Santorini Coll, quien resaltó su amor por Puerto Rico.
“Sus contribuciones a Puerto Rico no pueden pasar ignoradas”, reconoció, por su parte, el doctor Rivera Dueño, quien resaltó particularmente las aportaciones de Coll y Toste a la salud pública.
Otro de los exaltados, el doctor Fernández Feliberti, fue un destacado cirujano ortopeda natural de Caguas. Además de profesor, fue presidente de la Escuela de Medicina de la Universidad de Puerto Rico (UPR) y el fundador y primer director del programa de Residencia Ortopédica, del 1976 al 2000.
“Sus pacientes eran lo más importante en su vida, luego de su familia”, comentó su hijo, el doctor Rafael Fernández Soltero, durante el evento.
Por su parte, el ortopeda pediátrico Norman Ramírez Lluch lo describió como “un académico de excelencia y perfeccionista”. También recordó su presidencia en la Asociación Médica y mencionó que amaba a su patria, Puerto Rico.
Mientras, en la conferencia de prensa el doctor Pablo Marrero recordó que la Sociedad Puertorriqueña de Ortopedia y Traumatología (SPOT) le dedicó a Fernández Feliberti su convención en el 2000. Además, mencionó que el cariño de sus alumnos quedó demostrado cuando más de 60 le hicieron guardia de honor cuando falleció.
“Para quienes estamos empezando nuestro camino en Medicina, su historia revela una verdad profunda. Uno nunca reconoce que está creando un legado, hasta que ese legado ya existe”, dijo Kiana Yeganeh, estudiante de Medicina de la Ponce Health Sciences University.
Del doctor Enrique Márquez Grau se evocó que, natural de Mayagüez, es considerado el padre de la Cirugía Pediátrica. También se ilustró que en 1970 se convirtió en el primer cirujano cardiovascular pediátrico de Puerto Rico en hacer una operación de corazón abierto a un menor. “Fue uno de mis maestros, una inspiración para tantas personas”, dijo el doctor Pablo Rodríguez, quien señaló que en el 2019 la Escuela de Medicina de la UPR lo distinguió como ‘Maestro de Maestros Cirujanos’ y que también se consideró ‘el cirujano de los niños de Puerto Rico’.
“Me di cuenta la capacidad que tenía de enseñar porque aprendí muchísimo, era un maestro, pero aparte de eso tenía una sensibilidad enorme. Eso es parte de ser médico. Yo le digo a los estudiantes de Medicina, para ser médico necesitas ser muy humano. Y el doctor lo era”, dijo la doctora Yocasta Brugal, presidenta de la Escuela de Medicina San Juan Bautista, durante el evento.
Por su lado, su hija, la doctora Ivonne Márquez, comentó que su padre fue parte de una generación que se benefició de un Puerto Rico con un plan de nación, que priorizaba el conocimiento y valoraba el desarrollo. El doctor Miguel González Ramos, vicepresidente de Relaciones de la red de proveedores de MCS, comentó que, como cirujano pediátrico, Márquez Grau no solo salvó vidas, sino dio vida.
Otro exaltado, el doctor Sánchez Colón, fue descrito por la doctora Débora Silva Díaz, decana de la Escuela de Medicina de la UPR, como “una referencia mundial en Dermatología y Dermatopatología”.
Entre los cargos ocupados en su querida UPR mencionó: director de Dermatología, rector del Recinto de Ciencias Médicas (RCM), presidente de la Junta de síndicos, rector y presidente, además de director interino del Centro Comprensivo de Cáncer. También destacó su rol de maestro, líder, investigador y escritor, a la vez de describirlo como sencillo, íntegro y profundamente humano. Natural de Aibonito, también fue presidente ‘ad honorem’ de la Escuela de Medicina de Ponce, presidió el Congreso Iberoamericano de Dermatología, fue director médico del Hospital Municipal de San Juan, editor del Puerto Rico Health Science Journal y autor de varios libros clínicos de reconocimiento internacional.
“Tu legado continúa en nosotros y seguiremos con el servicio a la comunidad promoviendo la investigación y la educación y manteniendo a la familia unida”, expresó, por su parte, su nieta Lilly Sánchez, durante el homenaje en el cual el estudiante Courtney George, de la Escuela de Medicina San Juan Bautista, lo describió como una “eminencia, distinguido, apasionado, excelente líder, dedicado, maestro, pionero, entre lo mejor”.
Al doctor García Rinaldi se le recordó como un cirujano cardiovascular de calibre mundial, además de gran investigador y filántropo. Por 24 años, mientras vivió en Estados Unidos, viajó mensualmente a la isla a atender pacientes. Además, colaboró en desarrollar el programa ‘Puente de Esperanza’, el cual viabilizó que unos 2,500 pacientes de corazón viajaran a Houston, Texas a operarse en cirugías difíciles de problemas congénitos y otras complicaciones. También en 1993 creó la Fundación García Rinaldi, promoviendo el campo de la Medicina en estudiantes interesados en estudiar profesiones relacionadas y facilitando acceso médico a pacientes con necesidades económicas, según recordó Maura Tapia, directora ejecutiva de la organización, quien advirtió que ya la organización ha acogido a sobre 5,500 jóvenes talentosos.
“Dejó una huella imborrable”, comentó el licenciado Jaime Maestre Grau, presidente del Grupo Hospitalario, quien coincidió que su mayor legado fueron los estudiantes que ayudó y continúa ayudando a través de su Fundación.

“Se distinguió por su servicio a los más necesitados y por asumir casos complejos que otros evitaban. Su vida fue testimonio de que la verdadera grandeza está en servir con humildad y valentía”, indicó, por su parte, Olga Rodríguez, presidenta de Ponce Health Sciences University, durante el evento al cual asistieron los hijos del homenajeado: Ricardo García Doyle y Damián García.
Del doctor Rodríguez Pérez se recordó fue un médico especialista en cirugía torácica que en 1946 hizo la primera operación en Puerto Rico de válvula mitral (comisurotomía) y la primera cirugía cardiovascular extra-cardíaca. Oriundo de Vega Baja, estudió Medicina en Alemania y en Puerto Rico fue nombrado director de Cirugía Torácica del Departamento de Salud.
“Fue uno de los maestros más significativos en mi carrera”, comentó el doctor Rivera Dueño, quien resaltó que el galeno y sus cinco hermanos se dedicaron a la salud, uno farmacéutico y el resto médicos como él.
“Era bien exigente, había que andar derechito con él”, compartió, por su parte, su hijo, Javier Rodríguez. “Siempre me decía, ‘Javier, todos los días tienes que aprender algo, el día que no lo hagas es un día que estás atrás en tu vida’”.
El doctor Reynold López Enriquez, de la Junta de directores del Salón de la Fama, recordó que cuando Rodríguez Pérez se retiró del Gobierno en 1971, fue reclutado en el Hospital de Veteranos, donde desarrolló el Departamento de Cirugía Torácica, de Pulmón y de Esófago.
“Podemos verlo como una figura de la cual heredaremos esa curiosidad por ir más allá de nuestro campo, para conocer la experiencia humana”, indicó Andrea Rivera, estudiante de Medicina de la UPR.
Mientras, de Coello Novello se recordó que fue la primera mujer e hispana en ocupar el cargo de Cirujana General de los Estados Unidos (1990-1993), mientras en 1999 fue nombrada Comisionada de Salud de Nueva York. Estudio Medicina en la UPR y se especializó en Nefrología pediátrica, con una maestría en Salud Pública de la Universidad Johns Hopkins.
“Defendió la salud de las mujeres, de los niños y de los latinos en momentos bien importantes para la salud pública”, indicó la licenciada Marie Carmen Muntaner, presidenta de la firma MM & Associates, quien también describió a Coello Novello como una gran defensora de las vacunas pediátricas.
Durante la ceremonia, los doctores Roberto Pando, presidente de MCS, y el doctor Rivera Dueño, mostraron respeto y admiración hacia la carrera profesional de Coello Novello, resaltando su último libro, ‘Cuando el deber llama’.
“Hay que humanizar la formación médica desde el inicio de la carrera. La empatía no se enseña con los libros, sino con las experiencias. Incluyamos al humanismo no como materia adicional en el currículo, sino como parte esencial de la formación médica”, destacó Coello Novello durante la ceremonia en un extenso mensaje en el cual destacó que la distinción cobraba un matiz especial para ella por recibirlo en su país, rodeada de colegas, familiares y amigos.
Lorena Casado Díaz, productora ejecutiva del Salón de la Fama de la Medicina, informó que con esta cuarta edición ya han realizado 35 reconocimientos a personas, organizaciones y hospitales. Según explicó, una Junta consultiva de nueve miembros se reúne anualmente para someter candidatos. Además, reciben nominados, siendo todos evaluados bajo unos estrictos criterios, incluyendo haberse destacado por sus aportaciones al desarrollo social del país.
Durante la actividad también se reconoció el 75 aniversario (1950-2025) de la Escuela de Medicina de la UPR. “Nuestra Escuela de Medicina no es tan solo el edificio Guillermo Arbona, no es tan solo una estructura física, no es tan solo un currículo. Nuestra Escuela de Medicina nos representa a todos”, comentó la doctora Yasmín Pedrogo, decana de Asuntos Académicos del RCM-UPR, quien comentó que cinco de los siete exaltados fueron egresados del RCM, siendo todos ejemplo de legado de vocación, excelencia y entrega.
Por su parte, la doctora Silva Díaz, decana de la Escuela de Medicina de la UPR, informó que esta institución ya ha graduado a unos 6,900 médicos, mientras resaltó que todos sus programas académicos están acreditados, incluyendo siete programas duales de investigación. Además, informó que Puerto Rico es el segundo lugar de mayor retención médica a nivel nacional.



















