Mano con pastillas
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En medio de la crisis de opioides, la Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción (ASSMCA) continúa fortaleciendo alternativas terapéuticas que alivian el sufrimiento y permiten recuperar la funcionalidad y dignidad de las personas con trastorno por uso de opioides. Lejos de representar la sustitución de una droga por otra, el tratamiento con buprenorfina es una intervención médica segura y respaldada por evidencia científica.

Cuando hablamos de adicción, debemos recordar que se trata de una enfermedad crónica del cerebro que produce cambios en circuitos relacionados con la recompensa, la motivación, el control inhibitorio y la autorregulación. Estos cambios contribuyen al consumo compulsivo y a la vulnerabilidad a las recaídas (Volkow et al., 2016). Por ello, algunas personas necesitan medicamentos para estabilizar su salud y sostener su recuperación.

¿Cómo ayuda la buprenorfina?

 La buprenorfina es un medicamento de acción prolongada aprobado por la FDA para tratar el trastorno por uso de opioides. Se utiliza en personas afectadas por opioides como la heroína, el fentanilo y medicamentos recetados para el dolor. Constituye un puente hacia la recuperación al reducir los síntomas de abstinencia y el deseo intenso de consumir, favoreciendo la permanencia en tratamiento y la reconstrucción de la vida.

Este fármaco actúa como un agonista parcial de los receptores mu-opioides. Esto significa que se une y activa esos receptores, pero con un efecto limitado en comparación con agonistas completos como la heroína o la morfina. Esta propiedad permite disminuir los síntomas de abstinencia y el deseo compulsivo de consumir sin producir los mismos efectos de opioides de mayor potencia.

No es sustituir una adicción por otra

La buprenorfina, la metadona y la naltrexona son medicamentos utilizados para tratar el trastorno por uso de opioides, aunque actúan de manera diferente. La Administración de Abuso de Sustancias y Servicios de Salud Mental (SAMHSA, por sus siglas en inglés) ha comparado el uso de medicamentos para tratar la adicción a opioides con el tratamiento farmacológico de otras enfermedades crónicas, como las cardiovasculares o la diabetes (SAMHSA, 2009). Bajo supervisión clínica, forman parte de un tratamiento médico dirigido a estabilizar al paciente y favorecer su recuperación.

Cuando una persona con dependencia física a opioides deja de consumirlos puede experimentar dolor, vómitos, diarrea, escalofríos, ansiedad y agitación, entre otros síntomas. Esto puede dificultar el tratamiento y aumentar el riesgo de volver al consumo. La buprenorfina ayuda a estabilizar la actividad de los receptores opioides, reduciendo la abstinencia y el deseo intenso de consumir. Esta estabilización facilita que la persona pueda concentrarse en otras dimensiones de su recuperación: salud mental, relaciones familiares, empleo, vivienda y reintegración social.

El compromiso de ASSMCA

Proveer tratamiento con buprenorfina mediante las Clínicas de Tratamiento Integral Asistido con Medicamentos (CTIAM) de Bayamón y Ponce reafirma el compromiso de ASSMCA con una salud pública basada en evidencia y centrada en la dignidad humana. Facilitar tratamientos efectivos significa reconocer que cada vida importa y que las personas con adicción merecen atención médica, acompañamiento y oportunidades reales de recuperación.

La evidencia demuestra que el tratamiento con medicamentos para el trastorno por uso de opioides puede asociarse con menor uso de opioides ilícitos, mayor retención en tratamiento y reducción del riesgo de mortalidad y sobredosis. Sin embargo, la recuperación requiere una mirada integral. Según las necesidades de cada persona, el tratamiento puede complementarse con intervenciones psicológicas, trabajo social, consejería, atención médica y servicios de apoyo que fortalezcan su funcionamiento personal, familiar, laboral y comunitario.

Precisamente, esta mirada científica y humana forma parte del cambio que promovemos mediante nuestra campaña educativa ‘Se Busca’, dirigida a reducir el estigma asociado a la adicción. Derribar ese estigma también exige combatir los prejuicios relacionados con su tratamiento, incluida la falsa creencia de que recibir buprenorfina, metadona o naltrexona equivale a sustituir una adicción por otra.

Por el contrario, significa recibir atención médica para una condición de salud que requiere tratamiento, seguimiento y continuidad. Estos medicamentos, utilizados de acuerdo con la recomendación clínica, ayudan a estabilizar procesos alterados por el uso crónico de opioides y favorecen que la persona permanezca en tratamiento y sostenga su recuperación (SAMHSA, 2025).

Por eso, ‘Se Busca’ una sociedad capaz de mirar más allá del diagnóstico y del medicamento; una sociedad que comprenda que tratar la adicción es cuidar la salud, preservar la dignidad y salvar vidas.

Para recibir más información escriba a opioides@assmca.pr.gov o escanee el código QR para acceder a servicios disponibles para tratar la adicción.

Catherine Oliver Franco, MSW, Ph.D

Catherine Oliver Franco, MSW, Ph.D

Administradora ASSMCA

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