Es urgente reconocer y actuar ante el cambio climático, especialmente por sus efectos mortales, y a menudo invisibles como el calor extremo, que afectan desproporcionadamente a las poblaciones más vulnerables, advirtió el catedrático del Programa de Salud Ambiental del Recinto de Ciencias Médicas Pablo A. Méndez Lázaro, investigador principal Red Caribeña de Adaptación Climática (CCAN).
Enfatizó que el cambio climático en Puerto Rico no es una creencia, sino una realidad científica con impactos profundos y tangibles en la salud humana, la infraestructura y el medio ambiente. En una charla que ofreció durante la convención anual de la Asociación de Hospitales de Puerto Rico (AHPR), expuso ampliamente el impacto de estos cambios climáticos en la Isla y en particular en la salud humana.
Aseguró que esto tiene impactos directos en la salud pública, tanto en el aspecto físico, como mental y emocional. “Las inundaciones recurrentes, el calor extremo y las pérdidas económicas generan estrés, ansiedad y depresión. El polvo del Sahara y otros aerosoles exacerban la contaminación atmosférica, irritando el sistema respiratorio y aumentando las visitas a salas de emergencia por episodios asmáticos. El aumento de temperaturas y la disponibilidad de agua prolongan la temporada de mosquitos, aumentando la frecuencia de picaduras y, por ende, el riesgo de contagio de enfermedades vectoriales”, precisó.
“Considerado la amenaza climática número uno, el calor extremo, y no solo la temperatura, sino el índice de calor (que combina temperatura y humedad) afecta el corazón, los pulmones, los riñones y otros órganos, causando un exceso de mortalidad en Puerto Rico, especialmente en poblaciones vulnerables, como son los ancianos, niños, embarazadas, personas con condiciones crónicas y pacientes de cáncer”, abundó. Según dijo, en el año 2024, se experimentó récord en visitas a salas de emergencia y hospitalizaciones por enfermedades relacionadas con el calor.
Destacó que “el calor es una amenaza por excelencia que tiene la capacidad de afectar el corazón, los pulmones, los riñones, todos y cada uno de los órganos. Si nosotros superamos cierta temperatura corporal, se ven afectados, vamos a tener un impacto en todos y cada uno de ellos. Eso está asociado también a la edad, la exposición, las condiciones persistentes, el tipo de medicamento que usted tome y múltiples otros factores”.
A eso agregó que “los estresores climáticos, como la interrupción del servicio eléctrico post-huracán, afectan el avance del cáncer, desde la prevención y detección hasta el diagnóstico y tratamiento, lo que resultó en que los pacientes de cáncer fueran la tercera causa de muerte después del huracán María”.
Pablo A. Méndez Lázaro
Considerado la amenaza climática número uno, el calor extremo, y no solo la temperatura, sino el índice de calor (que combina temperatura y humedad) afecta el corazón, los pulmones, los riñones y otros órganos, causando un exceso de mortalidad en Puerto Rico
Impacto del cambio climático
Entre las manifestaciones de esa transformación climática mencionó el aumento de energía retenida, que lo atribuyó a la modificación de la composición atmosférica por gases de efecto invernadero, lo que ha incrementado la capacidad de la Tierra para retener energía solar, resultando en un aumento de temperaturas globales.
Este aumento de energía es el principal motor de la ocurrencia, duración e intensidad de eventos climáticos extremos, tales como los récords de temperatura, señaló, y recordó que el 2024 fue el año más cálido registrado a nivel mundial, una tendencia confirmada por agencias científicas globales y evidenciada por la NASA, con temperaturas elevadas persistiendo a lo largo de todos los meses del año y temporadas.

Explicó que los océanos absorben el 93 % de esta energía, actuando como combustible para huracanes más poderosos y frecuentes, razón por la que se observa un aumento histórico de huracanes categoría 5. Esos impactos los hemos sentido en Puerto Rico y el Caribe, con huracanes sin precedentes como María, que estableció récord de 185 mph sostenidas y Melissa, que permaneció seis días cargando energía sobre Jamaica, que demuestran una intensidad y duración inusuales.
De otro lado señaló que una atmósfera más cálida retiene más humedad (4 % por cada grado Celsius), lo que se traduce en lluvias extremas e inundaciones. Paradójicamente, también promueve mayor evaporación, conduciendo a sequías prolongadas.
Otra evidencia que mencionó fue el impacto de la expansión térmica del océano y el derretimiento de glaciares, que provocan erosión costera severa, visible en municipios como Loíza y Luquillo, impactando la infraestructura. El Caribe, resumió, enfrenta erosiones costeras, derrumbes, tormentas eléctricas, tornados más frecuentes, polvo del Sahara y olas de calor extremas, cambios que dijo están documentados en informes como el ‘Fifth National Climate Assessment’ (capítulo 23, 2023). “La aceleración de estos procesos supera la capacidad de adaptación de las especies, incluyendo a los humanos”, afirmó.
Informó al cierre de la charla que existe un plan de adaptación para el cambio climático que en ese momento se encontraba en espera de aprobación y que debió aprobarse antes del 18 de noviembre pasado.
Este, adelantó, tiene toda una sección completa de salud que se trabajó con el Departamento de Salud, múltiples médicos y otras organizaciones, y con el Recinto de Ciencias Médicas.






